martes, 27 de noviembre de 2007

Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres

DÍA INTERNACIONAL DE LA NO VIOLENCIA
Hombres: dejen de lastimar a lo que
más aman, que son las mujeres

Dra. Elizabeth Georgina Vargas García

El 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Lucha por la No violencia contra las mujeres, motivo por el que, en un intento por alcanzar el tan anhelado respaldo legislativo, las mujeres de diferentes instancias y organizaciones alzaron la voz en un reclamo que, en honor a la legitimidad, no tendría ni razón de ser, ya que aunque existen grandes y gloriosas diferencias entre hombres y mujeres, éstas se dan sólo en la anatomía del aparato reproductivo, ya que, por lo demás, todo el genero humano contamos con las mismas estructuras: una cabeza, dos ojos, una nariz, una boca, dos brazos, dos manos, dedos, piernas, pies, etcétera.
Unos son altos y otros de baja estatura, los hay de diferentes complexiones físicas y de diferentes colores de piel y texturas de cabello, pero existe sí, una diferencia entre hombres y mujeres, y no es precisamente anatómica, sino fisiológica: el hombre elabora sus pensamientos con el hemisferio cerebral derecho, y por lo tanto es más analítico y enfocado, en tanto que en la mujer, predomina el lóbulo izquierdo, fuente de las emociones, aunque sólo en este "ser inferior", existe correlación en ambos hemisferios y por lo tanto una misma mujer puede ser tanto emotiva como analítica, intuitiva como resolutiva, y puede, como ya lo hemos mencionado en otras ocasiones, realizar actividades diversas sin dejar de atender a una sola de ellas.
Por otro lado, se ha demostrado que el umbral del dolor tanto físico como emocional en la mujer, es infinitamente mayor que en el hombre. La capacidad de frustración, la de resistencia, de tolerancia, lealtad, honorabilidad y aun de negociación, son características del promedio de las mujeres. Ningún hombre que se precie de serlo puede prescindir de una mujer, necesita de la ternura, protección y amor de su madre, de la camaradería de la hermana, de la veneración de la hija y de todas estas características aunadas a la pasión de la esposa.
Si esto es así, y las personas más importantes y valiosas de los hombres son las mujeres, cabe hacerse la pregunta ¿qué es lo que les mueve a violentarlas, a victimizarlas?, ¿cuándo empezó este proceso de humillar, someter, abusar y abandonarlas?
En realidad no pretendo hacer una reseña histórica, aunque esto sería muy interesante, pero es evidente que la fuerza bruta tiene mucho que ver, ya que la fuerza de la razón no favorecía a los machos y los hacía quedar muy mal parados ante las cualidades y habilidades de la mujer.
En este proceso de lucha por la igualdad de los derechos y la equidad de género, muchos conceptos se desvirtúan por falta de definición precisa, como en todo lo que tiene que ver con el pensamiento humano, se ve sujeto a intereses de diversas clases y condiciones, pero lo que sigue siendo manifiesto es, que el hombre ha tergiversado no sólo los principios sociales y legales, sino también los morales y aun los espirituales, para levantar una coraza que impida que quede al descubierto la profunda inseguridad, falta de auto estima y madurez del violentador, ya que, detrás de cada uno de ellos, hay un individuo que no tiene la suficiente seguridad de su propia valía (como ser humano y como hombre).
Que tiene tanto temor de que se ponga en evidencia su incompetencia y su inhabilidad para ser resolutivo y exitoso, que al igual que cuando era niño y no se expresaba con palabras sino con gruñidos (simulando el motor del carrito o del avión o camión, o la explosión de una bomba o una ametralladora, o el vuelo de Super man), ahora sigue sin saber argumentar, y por lo tanto, sólo sabe gruñir, gritar, manotear, arrebatar, embrutecerse, violar.
Y por último, cuando aún todo eso es insuficiente, al igual que su yo niño, simplemente decide ya no jugar y mejor se va, no sin antes desbaratar el juego de su contrincante, a quien le echa en cara que ella es tributaria de todas las debilidades de él, la presiona hasta lograr que ella manifieste los sentimientos de dolor, de rabia y desesperanza que él no es capaz de expresar (llanto, quejas, lamentos), para poder despreciarla por esto (quiero aclarar que afortunadamente existen varones que carecen de este problema y son hombres sensibles, amorosos y comprometidos con su familia, aunque todavía no son mayoría).
Estoy consciente de la gran importancia de trabajar con las mujeres y ayudarlas a abrir los ojos para que logremos salir de este círculo de la violencia y seguir luchando por que se legisle su protección y derecho de desarrollo en todos los ámbitos; pero insisto, como lo manifesté en otro artículo hace unos meses, que juntamente con todos los esfuerzos legales, sociales, económicos, psicológicos, etcétera, que están en la mesa de debates, que también debemos poner atención a fortalecer la autoimagen de los varones y e incidir en el replanteamiento de los hábitos y costumbres que por siglos nos han ido asfixiando , ya que esto no debería convertirse en una guerra entre dos bandos, sino en el objetivo común de fortalecer familias, ya que los hijos de ese matrimonio sólo tienen ese padre y esa madre.
Los demás pueden ser figuras que funcionen como tal, pero en la sangre, en el alma y en el corazón, la huella que deja en un niño el padre, es indeleble, el vacío y el dolor que queda en el espíritu de la mujer que ha sido mancillada en cualquiera de las modalidades de violencia y más comúnmente de todas, permanecen como cicatrices profundas que muy difícilmente se desarraigan.
Y más aún, si el matrimonio se desintegra, el individuo simplemente forma otra familia disfuncional para generar otro círculo de violencia.
Mujer que quieres alzar tu voz, exprésate. Varón que recuperas la conciencia y logras ser honesto contigo mismo: decídete a cambiar y deja de luchar contra tu naturaleza y contra los seres más valiosos de tu vida: las mujeres. Por favor, envía tus comentarios al correo
Rompamos el silencio.

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