CUANDO EL CONSUMISMO, ES PARTE DE TU VIDA
Donde se cuenta de aquell@s que tapan
el vacío de su vida con las deudas del almacén
Dra. Elizabeth Georgina Vargas GArcía
En esta ocasión abordaremos otra variante de adicción, que como todas las otras, tiene de trasfondo un vacío existencial, una autoimagen tan deficiente, que difícilmente se puede llenar con otra cosa que no sea "comprar", comprar todo lo que aparezca enfrente, cualquier oportunidad es buena e imposible de posponer, sólo hay una oportunidad y esa es hoy.
Esperamos diciembre porque por fin llegó el aguinaldo, los vales de despensa y aún no termina el día de pago cuando es urgente, sí, como lo leyó, ¡urgente!, estar en los principales almacenes para obtener aquello que estuve anhelando durante todo el año, ¡Ah!, pero este fabuloso paquete de Cristian Dior, porque por sólo es el precio del perfume. Me obsequian la crema limpiadora, la exfoliante, y una muestra de bolsillo del perfume; eso es algo que no me puedo perder, ya que aunque yo nunca he usado mas limpiadora que agua y jabón, o la fantástica crema Ponds de pepinos, o simplemente, como llego muy agotada del trabajo pues ya ni siquiera me limpio la cara.
Pero al contar con este fabuloso producto, seguro que lo voy a usar.
Grandes ofertas como ¡llévatelo ahora y paga hasta febrero!, es cautivadora, especialmente si nos dan 13, 24 o 48 mensualidades para pagar, y se vuelve aún más atractivo si trae una hermosísima valerina para sujetar el cabello o una divina camiseta ¡con el logo de la marca más chic!.
¿20% a monedero electrónico?, mensualidades sin intereses? ¡No importa, lo verdaderamente increíble es que me puedo llevar todo lo que me fascinó en esa primera de las muchas visitas que llegamos a hacer en esta temporada, ¡ah!, por si acaso dejo alguna prenda para reparación como un dobladillo, etcétera, tengo que regresar días después, y es una excelente oportunidad para comprar todas aquellas cosas divinas que no me pude terminar de probar la primera vez porque ya me habían apagado la luz y me avisaron que ya iban a cerrar.
Así que me fui aceleradamente pagando de la mejor forma que pude con una de las múltiples tarjetas de crédito que ya estoy saturando, y al llegar a casa me pregunto ¿y mi celular? Seguro que lo traía aquí, a ver ¡llámame para encontrarlo! Y ¡Ups!, creo que se quedó en el probador.
Al día siguiente, adivinen quién está en primera fila esperando a que se abra el almacén y entra desesperada a preguntar por el teléfono y como no lo tienen, pido me permitan buscarlo, ¡ah!, ¡mira que divino este sweater que tiene el maniquí!, y con el 10% de descuento, todavía tengo dinero en el monedero electrónico, sí, claro que me alcanza!
De pronto me dicen que no localizaron mi celular, así que después de lamentarme profundamente por haber perdido los más chidos mensajes de mi novio, me repongo inmediatamente porque me doy una vuelta por los teléfonos móviles; después de todo, están a 13 meses sin intereses y puedo volver a estrenar.
Inmediatamente empiezo a analizar todas las posibilidades para poder obtener más dinero, ya que sería una lastima perderme ese par de botas de piel; sé que ya tengo unas del año pasado, pero la verdad es que estas son negras, como las que realmente necesito. Y para complementarlas, nada mejor que unos modernísimos jeans entubados.
¡Mira qué lindo!, es un sueño ese cinturón, y va increíble con esa chamarra de ante, ¡total!, el dinero viene y va, ya veré después cómo me las arreglo, seguramente mi "mami" me puede prestar, ella es muy aburrida, gana bien pero casi no se compra nada; en cambio yo, tengo que estar a la súper moda ya que debo verme muy bien en la escuela (o el trabajo).
¡Ah! De una vez aprovecho para llevarme ese coordinado de encaje, está soñado, mi madre dice que quien me lo va a ver si soy soltera, pero es que ella no entiende que lo importante es sentirse bien con una misma y para sentirme cómoda, me llevo estas simpatiquísimas pantuflas y ahora si, ya no mas, hasta el año que entra.
Esa noche, acompaño a mi familia al súper y ¡no lo puedo creer!, Mamita linda!, ¡papi!, ¿ya vieron esta súper oferta? Shampoo, acondicionador y crema modeladora en uno solo al pagar sólo los dos primeros, y mi madre, que no tiene la menor idea de lo que es ser chic, me dice con cierto fastidio ¿desde cuando usas esa marca de shampoo?
¡¡¡¿Queee?!!!!, ¿estas loca? ¡mami pero si lo he estado buscando desde hace siglos!, e inmediatamente le empiezo a leer como el mejor de los vendedores todas las bondades del producto, haciendo especial énfasis en todas aquellas cosas que se que le interesarán, ¡préstame, te lo pago con mi primera quincena de enero!
Y como ella se resiste, me siento profundamente ofendida, como si no le pagara siempre ¿los 2 500 pesos del mes pasado que te pedí prestados? ¿cuál? ¿De qué me hablas? ¡ah! ¡eso! ¿Qué no te dije que te lo pagaba cuando me dieran la segunda parte del aguinaldo? No seas desconsiderada, ¿tú sabes cuándo voy a volver a encontrar una oportunidad como ésta?
Por fin, representé mis mejores habilidades dramáticas y los convencí, pero eso si, no más compras hasta que vuelva a tener dinero. Al día siguiente, muy motivada por ahorrar, recibo sorpresivamente la visita de mi amiga Paty, quien desde hace un mes vende productos de belleza.
¿Deveras esta crema me va a hacer bajar tres centímetros de cintura en una semana? Solo si va acompañada de esta faja que aunque no se ve muy sexy con mi coordinado y no tiene por donde hacer pipi, pero me voy a ver regia. ¡claro! ¿te lo puedo pagar en abonos? ¡Sí, te lo prometo, te pago en cuanto me den mi primera quincena de enero!.
Cuando por fin llega el mes de enero no sólo no tengo dinero sino que tengo una montaña de deudas, lo cual me pone de mal humor: pero mamá ¿Cómo te atreves a pedirme que te pague ahorita, que no ves que no tengo ni un quinto? Deveras que eres muy desconsiderada y además injusta, tú sabes que gano apenas para vivir y que todo lo que compré me era absolutamente indispensable (por cierto, aun no abro el estuche que contiene las cremas porque estuve tan ocupada que ni de eso me dio tiempo), tengo que salir a distraerme un poco porque me siento muy agobiada, en esta casa no se puede estar a gusto, luego luego me empiezas a hacer reproches y a embarrarme en la cara lo que me has prestado, y por favor, si viene Patricia, dile que me morí y que sus cremas ni funcionan.
Al salir me encuentro unos sobres tirados, son los estados de cuenta de las tarjetas de crédito ¿queee?, ¿están locos? ¡ésto es un robo, un abuso!, pero en este momento no tengo tiempo de hacer cuentas, seguro hay un error, voy al Departamento de quejas.
¿Otra vez el carro no tiene gasolina?....Me urge ir al almacén. Como es enero, todo esta al 70% de descuento ¿Cómo puedo perderme esta oportunidad?, al fin que todavía tengo la tarjeta de crédito que no había tomado en cuenta… Y así continúa su vida.
Seguramente usted, si no se vio reflejada con esta narrativa, si conoce a alguien muy cercano que es muy parecido. Es tiempo de hacer un alto en el camino y reconocer, como en los otros tipos de adicciones, que lo que buscamos es la forma de llenar un vacío afectivo y problemas de identidad que no estamos dispuestos a enfrentar, pero que al igual que en todos los casos de adicción, nos proporcionan una gratificación inmediata pero el costo es tan alto que nos genera ansiedad y un sentimiento permanente de insatisfacción y vacío.
Recuerde que puede enviar sus comentarios al correo doctora_elizabeth@yahoo.com.mx. Seguimos en contacto.
martes, 22 de enero de 2008
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