OTRA VEZ LO MISMO
Poner límites es amar, ceder
a todo es sinónimo de odio
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
¿Cuántas veces tenemos que repetir exactamente la misma acción para que se obtenga un resultado diferente?, ¿ha observado los intentos desesperados de un padre o madre tratando de convencer "por las buenas" a sus hijos y al no lograrlo empezar a levantar la voz cada vez más para hacer valer su autoridad y termina gritando y… los niños ¡gritan cada vez mas!?
Pero por alguna extraña razón, papá utiliza una y otra vez este recurso con el anhelo de que esta vez sí le hagan caso y se callen antes de que se enoje, y llegue a pegarles un par de nalgadas. Los hijos que insisten en obtener el anhelado permiso antes de hacer la tarea o levantar su ropa sucia cuando ya sabe que esto es requisito indispensable para lograrlo, y por alguna extraña razón, los padres vuelven a creer una vez más en la promesa de que ésta es la última vez que se van al antro sin hacer la tarea ni arreglar su cuarto porque se hace muy tarde y los amigos ya no lo van a esperar.
- ¡Porfa papi, por favor, te juro que es la última vez, te lo prometo, te lo juro (mua, mua, …), ! Gracias, te adoro, eres lo máximo, no te vas a arrepentir, mañana a primerísima hora ya lo hice todo.
Y al día siguiente, como viene cansado y desvelado (y crudo): el padre pegunta ¿ya a arreglaste tu cuarto? ¿ya hiciste la tarea?, ¡ay, ruco! No te pases, ¿Qué no ves que estoy súper cansado? ¡chale jefe, es sábado!, Pero tu prometiste… ¡si, ya, ya, déjame dormir, ya te dije que después!. ¡Mira Eleuterio, si no te levantas inmediatamente, no te vuelvo a dar permiso!, ¡pues no lo hagas, ya, déjame en paz!
Y el padre sale dando un portazo con los puños cerrados y las mandíbulas apretadas tragándose la rabia por haber caído una vez mas en la trampa, jurándose a si mismo no volver a darle permiso ¡ahora si!, hasta que no haya hecho lo que se le pidió.
Al mes siguiente surge otro "reben" y ¿qué creen?, se vuelve a repetir con exactitud impresionante la misma escena desde que el hijo pide permiso hasta que el padre azota la puerta asegurando no volver a darle permiso. ¿le suena conocido?
O el trabajador que habitualmente incurre en la misma falta y espera que en esta ocasión el jefe no se enoje y le llamen la atención. La esposa que reclama una y otra vez al esposo por no ser romántico y el cada vez se cierra más hasta que logra que él ya ni siquiera le haga caso.
Otro caso increíble es el de la jovencita que cree en el "amor" de su novio y se entrega a él con la esperanza de que este si se case, pero resulta que este tampoco, y así lo va intentando hasta que pasaron varios años, varios novios y un par de hijos.
¿Ha podido identificar si usted ha estado repitiendo conductas una y otra vez esperando que la próxima vez el resultado sea diferente?.
En esto se cumple el dicho de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. ¿Sera tal vez que tenemos poca imaginación o creatividad, o el problema es que volvemos a caer en querer controlar las cosas "a nuestra manera" y no nos abrimos a nuevas opciones con tal de mantener las cosas bajo nuestro dominio.
¿Qué sucedería si el hijo hiciera su tarea y arreglara su habitación antes de pedir permiso? ¡claro!, el papá le daría permiso sin problema y además su colitis nerviosa e hipertensión arterial no se habrían presentado, y si por su parte él tuviera la firmeza de negar el permiso hasta que el hijo realizara sus deberes, tal vez tenga una confrontación con el hijo, tal vez se le hubiera rebelado un par de veces, pero al final de cuentas habría entendido que tener límites y la protección firme de su padre es una demostración de amor y no el cederle todo para tener la errónea idea de que no tiene límites y el mundo está a sus pies.
Y si el papá del primer caso dejara de gritar y jugara con sus hijos, podría calmarlos y todos estar contentos. La chica podría darse a respetar y dejar la promiscuidad sexual hasta encontrar un hombre que la valore y se case con ella.
¿Usted es "jefe" y no deja de intimidar a sus trabajadores humillándolos para que le echen ganas y siguen actuando igual?; motívelos, hágales sentir que le importan como seres humanos y que no son máquinas a su servicio que no tienen derecho a tener vida privada ni errores ni enfermedades, créame, obtendrá fabulosos resultados y su productividad se verá incrementada. No amenace, anime.
Y recuerde, que puede enviar sus comentarios al correo doctora_elizabeth@yahoo.com.mx.
Seguimos en contacto.
martes, 29 de abril de 2008
martes, 22 de abril de 2008
23 abril 2008
DEJE DE ATORMENTARSE, MEJOR OCÚPESE
El Hubiera no existe, el presente sí
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
El día de hoy hablaremos de una de las expresiones mas frecuentes que ocupan nuestra mente y que nos generan tantos sentimientos de culpabilidad, y es el ¡SI YO HUBIERA…!.
¿Alguna vez se ha visto en la situación traumática en la que las cosas no salen precisamente como lo hubiéramos deseado?, infinidad de veces nos planteamos un abanico de posibilidades de lo que hubiera podido haber hecho para mejorar el resultado final, pero que por alguna razón no lo hicimos, y empezamos a atormentarnos con cosas como "si tan solo hubiera llegado cinco minutos antes, hubiera podido evitarlo", o "si lo hubiera sabido" antes, no hubiera cometido este error tan grave, pero el hecho es que no sucedió de la manera que razonamos, lo que nos lleva a un ejercicio de culpabilidad atormentándonos con todo aquello que "hubiera" podido hacer o suceder, lo cual, amen de resultar un pasatiempo inútil, también fomenta sentimientos de culpabilidad que eventualmente trascienden hasta el considerarse algo así como Súper man o Súper niña, o tener dotes de clarividente por haber pre visto una situación X, y haber tomado otro rumbo, o haber dicho otra cosa o haber llegado un minuto antes, y yo lo hubiera podido haber hecho todo para que lo que sucedió no hubiera pasado. ¿Alguna vez se ha preguntado que hubiera pasado si las cosas que imagino hubieran sido del lado opuesto?
Por ejemplo, si pensamos que va en la carretera Pachuca-México a 85Km por hora y su viaje no tiene contratiempos, la carretera está libre, viaja en las mejores condiciones, relajado, escuchando su música favorita y llega a tiempo para todo lo planeado. Acaso pierde usted el tiempo en pensar: si hubiera yo venido comiendo y me hubiera distraído y me hubiera estampado con el torton que venia delante de mi, hubiera deshecho el carro, hubiera matado a mi acompañante, ¿qué hubiera yo hecho?, ¿hubiera huido?, ¿me habría entregado? ¿me habría matado?
Y que tal si hubiera quedado paralitica o hubiera perdido un brazo o una pierna?
Honestamente: ¿se le hace a usted productivo este ejercicio de reflexión?, ¿verdad que no lo hacemos?
Y qué tal si hubiera llegado, con el ejemplo previo, cinco minutos antes y con eso usted hubiera atropellado a su familiar, o si en lugar de poder evitar la noticia fatal que provocó el infarto se lo hubiera dicho de tal manera que provocara la muerte súbita.
¿Por qué siempre pensamos que el hubiera siempre tiene la posibilidad de haber sido mejor y no peor? Seamos honestos, el único problema es no enfrentar la realidad del presente.
Como hemos mencionado en varias ocasiones, el ser humano tiene una marcada tendencia a atormentarse inútilmente, a preocuparse por lo que aun no sucede, y en pensar siempre lo peor.
No consideramos ni siquiera correcto que una madre no se preocupe por su hijo o un empleado por su trabajo o un gobierno por la crisis, no me mal entienda, al hablar de preocupación, es precisamente eso: pre (antes de) ocuparse, o sea, que uno puede "ocuparse" (tiempo presente), sin perder la objetividad.
Se puede actuar con sabiduría y no con precipitación, pensar con la cabeza y no dejarse llevar por la ira o la desesperación, al final de cuentas, aunque somos la suma de nuestros pensamientos, sueños y experiencias, la respuesta ante una situación extrema o cumbre, no es forzosamente predecible, pero sea la que sea nuestra reacción, lo más importante es asumirla como tal y actuar en consecuencia.
Lo mismo sucede cuando tratamos de no vernos involucrados en alguna situación escabrosa, y adjudicarle al otro el famoso "pero si tú hubieras hecho…", no hubiera pasado, y se aplica el mismo principio.
El hubiera n existe, lo único real es lo que ya está hecho, lo que es, y lo más saludable es afrontarlo con toda la objetividad que seamos capaces de manejar, dejar de evadir nuestras responsabilidades, y, una vez asumidas, darnos cuenta de que lo que ya sucedió no hay forma de modificarlo, y si consideramos objetivamente que somos responsables, tampoco es saludable atormentarse con la culpabilidad, es necesario afrontarlo, remediarlo en lo posible, afrontar las consecuencias y pedir perdón a Dios, a los afectados y perdonarse uno mismo.
O, ¿considera usted que le edifica atormentarse por meses o años por algo que no puede modificar?
Hace muchos años, existía un comercial donde la actriz cubana Raquel Olmedo decía: ¿Qué va usté a hacerle? ¿va uste a pegarle?, ¿va uste a matarle? ¡hay que dejarle!.
La culpabilidad es altamente destructiva, más dolorosa y nociva que el cáncer o el sida, con la única diferencia que en el caso en cuestión, el tratamiento es gratuito.
Pida perdón, perdone y perdónese a usted mismo.
Recuerde que puede enviar sus comentarios al correo doctora_elizabeth@yahoo.com.mx.
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El Hubiera no existe, el presente sí
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
El día de hoy hablaremos de una de las expresiones mas frecuentes que ocupan nuestra mente y que nos generan tantos sentimientos de culpabilidad, y es el ¡SI YO HUBIERA…!.
¿Alguna vez se ha visto en la situación traumática en la que las cosas no salen precisamente como lo hubiéramos deseado?, infinidad de veces nos planteamos un abanico de posibilidades de lo que hubiera podido haber hecho para mejorar el resultado final, pero que por alguna razón no lo hicimos, y empezamos a atormentarnos con cosas como "si tan solo hubiera llegado cinco minutos antes, hubiera podido evitarlo", o "si lo hubiera sabido" antes, no hubiera cometido este error tan grave, pero el hecho es que no sucedió de la manera que razonamos, lo que nos lleva a un ejercicio de culpabilidad atormentándonos con todo aquello que "hubiera" podido hacer o suceder, lo cual, amen de resultar un pasatiempo inútil, también fomenta sentimientos de culpabilidad que eventualmente trascienden hasta el considerarse algo así como Súper man o Súper niña, o tener dotes de clarividente por haber pre visto una situación X, y haber tomado otro rumbo, o haber dicho otra cosa o haber llegado un minuto antes, y yo lo hubiera podido haber hecho todo para que lo que sucedió no hubiera pasado. ¿Alguna vez se ha preguntado que hubiera pasado si las cosas que imagino hubieran sido del lado opuesto?
Por ejemplo, si pensamos que va en la carretera Pachuca-México a 85Km por hora y su viaje no tiene contratiempos, la carretera está libre, viaja en las mejores condiciones, relajado, escuchando su música favorita y llega a tiempo para todo lo planeado. Acaso pierde usted el tiempo en pensar: si hubiera yo venido comiendo y me hubiera distraído y me hubiera estampado con el torton que venia delante de mi, hubiera deshecho el carro, hubiera matado a mi acompañante, ¿qué hubiera yo hecho?, ¿hubiera huido?, ¿me habría entregado? ¿me habría matado?
Y que tal si hubiera quedado paralitica o hubiera perdido un brazo o una pierna?
Honestamente: ¿se le hace a usted productivo este ejercicio de reflexión?, ¿verdad que no lo hacemos?
Y qué tal si hubiera llegado, con el ejemplo previo, cinco minutos antes y con eso usted hubiera atropellado a su familiar, o si en lugar de poder evitar la noticia fatal que provocó el infarto se lo hubiera dicho de tal manera que provocara la muerte súbita.
¿Por qué siempre pensamos que el hubiera siempre tiene la posibilidad de haber sido mejor y no peor? Seamos honestos, el único problema es no enfrentar la realidad del presente.
Como hemos mencionado en varias ocasiones, el ser humano tiene una marcada tendencia a atormentarse inútilmente, a preocuparse por lo que aun no sucede, y en pensar siempre lo peor.
No consideramos ni siquiera correcto que una madre no se preocupe por su hijo o un empleado por su trabajo o un gobierno por la crisis, no me mal entienda, al hablar de preocupación, es precisamente eso: pre (antes de) ocuparse, o sea, que uno puede "ocuparse" (tiempo presente), sin perder la objetividad.
Se puede actuar con sabiduría y no con precipitación, pensar con la cabeza y no dejarse llevar por la ira o la desesperación, al final de cuentas, aunque somos la suma de nuestros pensamientos, sueños y experiencias, la respuesta ante una situación extrema o cumbre, no es forzosamente predecible, pero sea la que sea nuestra reacción, lo más importante es asumirla como tal y actuar en consecuencia.
Lo mismo sucede cuando tratamos de no vernos involucrados en alguna situación escabrosa, y adjudicarle al otro el famoso "pero si tú hubieras hecho…", no hubiera pasado, y se aplica el mismo principio.
El hubiera n existe, lo único real es lo que ya está hecho, lo que es, y lo más saludable es afrontarlo con toda la objetividad que seamos capaces de manejar, dejar de evadir nuestras responsabilidades, y, una vez asumidas, darnos cuenta de que lo que ya sucedió no hay forma de modificarlo, y si consideramos objetivamente que somos responsables, tampoco es saludable atormentarse con la culpabilidad, es necesario afrontarlo, remediarlo en lo posible, afrontar las consecuencias y pedir perdón a Dios, a los afectados y perdonarse uno mismo.
O, ¿considera usted que le edifica atormentarse por meses o años por algo que no puede modificar?
Hace muchos años, existía un comercial donde la actriz cubana Raquel Olmedo decía: ¿Qué va usté a hacerle? ¿va uste a pegarle?, ¿va uste a matarle? ¡hay que dejarle!.
La culpabilidad es altamente destructiva, más dolorosa y nociva que el cáncer o el sida, con la única diferencia que en el caso en cuestión, el tratamiento es gratuito.
Pida perdón, perdone y perdónese a usted mismo.
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El Hubiera no existe
martes, 15 de abril de 2008
16 abril 2008
CONSERVARLA DEMUESTRA MADUREZ
Amistad, ¿hasta cuándo o hasta dónde?
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
Se puede considerar a la amistad como la relación afectiva que une a dos personas del mismo o del sexo opuesto, que generalmente comparten intereses en común y que permanece a pesar del tiempo, las fronteras y las dificultades, y trasciende a los descendientes; incluye elementos de lealtad incondicionales, así como confianza, igualdad y equidad.
Un amigo siempre piensa antes en el bienestar del otro, y ante una situación de peligro prefiere arriesgar su vida. La amistad debe ser un elemento indispensable en el matrimonio, y resulta muy útil entre socios y compañeros de trabajo.
En tiempos actuales, especialmente los adolescentes, utilizan el término de amigo como sinónimo de alguien que hace lo mismo que yo (su par), que permanece con el hasta que cambian de escuela, que le invita su primer cigarro, le reta a tomar su primer cerveza, y lo acompaña a su primer "viaje" a través de las drogas. Es el que le presenta a la chica de sus sueños y el primero que le aconseja robarse el examen, el que le enseña las revistas pornográficas del hermano mayor y le regala el primer condón.
Los amigos se demuestran afecto con golpes, con abrazos toscos, comparten juegos rudos, se van juntos de pinta, comparten desde la torta hasta las babas en una botella de refresco o de alcohol; es importante que huelan mal y estén asquerosos porque eso implica que son rudos. Hablan de deportes, de chicas, de muchas chicas, y si les queda tiempo entre practicar deportes y alardear de las muchachas, se ponen a estudiar, aunque no a muchos se les da; más bien pareciera un requisito no ser el Nerd o el típico matadito, ya que si esto llegara a ocurrir sería motivo de burlas.
Por otro lado, la amistad entre las chicas es diferente: ellas también lo comparten todo, menos el novio, se cuentan todos los secretos, aún los mas íntimos, muchas veces es la mejor amiga la única que sabe lo que pasa con nuestra hija, a veces se destrozan en grupo, pero cuando están solas se defienden, se apoyan, generalmente son estudiosas porque han aprendido a ser responsables.
Son limpias por naturaleza, les gustan los perfumes para oler bien, y sobre todo verse bonitas y a la moda, por eso se prestan blusas, faldas o vestidos, se aconsejan con respecto a como conquistar a los muchachos y de como no caer en sus garras, aunque comparten la emoción de "la primera vez", y una vez que empiezan, cada mes comparten la angustia de que no se presente la regla e investigan muchos remedios para que esto suceda.
Suelen ser fieles hasta la muerte y permanecer a pesar de las adversidades. Si cambian de escuela o de ciudad, procuran seguir escribiéndose o chateando y cuando se vuelven a ver, sienten como que no ha pasado el tiempo y retoman la amistad con la misma apertura, o por lo menos eso sucede en condiciones ideales. La pregunta es: ¿realmente sucede así en la vida cotidiana?, ¿podemos confiar ciegamente en nuestros mejores amigos?.
La Biblia habla de un ejemplo de amistad entre David y Jonatán, el segundo era el hijo del Rey Saúl. David era un pastor que había demostrado su valor al vencer al gigante Goliat, y que había sido elegido por Dios para ser el Rey de Israel por la desobediencia de Saúl, por lo que el Rey persiguió a David y trató aún de matarlo en innumerables ocasiones, pero Jonatán y David tenían una alianza de amistad tan fuerte que hizo que el hijo del Rey lo protegiera y le salvara la vida, por lo cual, después de la muerte de Jonatán y de Saúl, y siendo Rey David, no sólo perdonó la vida del hijo de su amigo (Mefiboset), sino que lo sentó a su mesa real, le dio propiedades y protegió su vida "por amor a su amigo Jonatán", y le perdonó aun después que éste (el hijo) le traicionó.
En la actualidad ¿hay amistades así? ¿seria usted capaz de perdonar la traición de un amigo (a), de que lo utilizara o lo delatara o lo exhibiera o lo defraudara, o peor aun que lo utilizara? ¿seria capaz de comprenderlo y seguirlo amando?.
Hay muchas incongruencias de personas que juran ser amigos incondicionales hasta la muerte y ante los problemas no sólo se retiran, sino que a la primer oportunidad atacan, y también los hay quienes no ofrecen ni juran nada pero permanecen fieles, pasan por alto las ofensas y perdonan todo sin necesidad de ponerse de tapete para que los pisen.
Desde un punto de vista muy personal, considero a una persona como estable, madura emocionalmente cuando es capaz de consolidar amistades verdaderas y permanentes, ya que demuestra con esto, tener capacidad de comprensión, de perdón, de concesión, de empatía, de lealtad, honestidad, veracidad, respeto, etc.
Muchas veces le decimos a nuestro(a) amigo(a) que lo queremos más que como amigo, como un hermano, y contradictoriamente decimos al hermano (a) que más que hermano es nuestro mejor amigo.
Al final de cuentas ambos lazos, cuando se dan en su contexto honestamente verdadero, son exactamente lo mismo.
Y usted: ¿tiene amigos verdaderos? ¡!Felicidades, es muy afortunado y está demostrando que tiene madurez emocional, que no está solo y que es confiable.
Recuerde que puede escribir sus comentarios al correo doctora_elizabeth@yahoo.com.mx.
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Amistad, ¿hasta cuándo o hasta dónde?
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
Se puede considerar a la amistad como la relación afectiva que une a dos personas del mismo o del sexo opuesto, que generalmente comparten intereses en común y que permanece a pesar del tiempo, las fronteras y las dificultades, y trasciende a los descendientes; incluye elementos de lealtad incondicionales, así como confianza, igualdad y equidad.
Un amigo siempre piensa antes en el bienestar del otro, y ante una situación de peligro prefiere arriesgar su vida. La amistad debe ser un elemento indispensable en el matrimonio, y resulta muy útil entre socios y compañeros de trabajo.
En tiempos actuales, especialmente los adolescentes, utilizan el término de amigo como sinónimo de alguien que hace lo mismo que yo (su par), que permanece con el hasta que cambian de escuela, que le invita su primer cigarro, le reta a tomar su primer cerveza, y lo acompaña a su primer "viaje" a través de las drogas. Es el que le presenta a la chica de sus sueños y el primero que le aconseja robarse el examen, el que le enseña las revistas pornográficas del hermano mayor y le regala el primer condón.
Los amigos se demuestran afecto con golpes, con abrazos toscos, comparten juegos rudos, se van juntos de pinta, comparten desde la torta hasta las babas en una botella de refresco o de alcohol; es importante que huelan mal y estén asquerosos porque eso implica que son rudos. Hablan de deportes, de chicas, de muchas chicas, y si les queda tiempo entre practicar deportes y alardear de las muchachas, se ponen a estudiar, aunque no a muchos se les da; más bien pareciera un requisito no ser el Nerd o el típico matadito, ya que si esto llegara a ocurrir sería motivo de burlas.
Por otro lado, la amistad entre las chicas es diferente: ellas también lo comparten todo, menos el novio, se cuentan todos los secretos, aún los mas íntimos, muchas veces es la mejor amiga la única que sabe lo que pasa con nuestra hija, a veces se destrozan en grupo, pero cuando están solas se defienden, se apoyan, generalmente son estudiosas porque han aprendido a ser responsables.
Son limpias por naturaleza, les gustan los perfumes para oler bien, y sobre todo verse bonitas y a la moda, por eso se prestan blusas, faldas o vestidos, se aconsejan con respecto a como conquistar a los muchachos y de como no caer en sus garras, aunque comparten la emoción de "la primera vez", y una vez que empiezan, cada mes comparten la angustia de que no se presente la regla e investigan muchos remedios para que esto suceda.
Suelen ser fieles hasta la muerte y permanecer a pesar de las adversidades. Si cambian de escuela o de ciudad, procuran seguir escribiéndose o chateando y cuando se vuelven a ver, sienten como que no ha pasado el tiempo y retoman la amistad con la misma apertura, o por lo menos eso sucede en condiciones ideales. La pregunta es: ¿realmente sucede así en la vida cotidiana?, ¿podemos confiar ciegamente en nuestros mejores amigos?.
La Biblia habla de un ejemplo de amistad entre David y Jonatán, el segundo era el hijo del Rey Saúl. David era un pastor que había demostrado su valor al vencer al gigante Goliat, y que había sido elegido por Dios para ser el Rey de Israel por la desobediencia de Saúl, por lo que el Rey persiguió a David y trató aún de matarlo en innumerables ocasiones, pero Jonatán y David tenían una alianza de amistad tan fuerte que hizo que el hijo del Rey lo protegiera y le salvara la vida, por lo cual, después de la muerte de Jonatán y de Saúl, y siendo Rey David, no sólo perdonó la vida del hijo de su amigo (Mefiboset), sino que lo sentó a su mesa real, le dio propiedades y protegió su vida "por amor a su amigo Jonatán", y le perdonó aun después que éste (el hijo) le traicionó.
En la actualidad ¿hay amistades así? ¿seria usted capaz de perdonar la traición de un amigo (a), de que lo utilizara o lo delatara o lo exhibiera o lo defraudara, o peor aun que lo utilizara? ¿seria capaz de comprenderlo y seguirlo amando?.
Hay muchas incongruencias de personas que juran ser amigos incondicionales hasta la muerte y ante los problemas no sólo se retiran, sino que a la primer oportunidad atacan, y también los hay quienes no ofrecen ni juran nada pero permanecen fieles, pasan por alto las ofensas y perdonan todo sin necesidad de ponerse de tapete para que los pisen.
Desde un punto de vista muy personal, considero a una persona como estable, madura emocionalmente cuando es capaz de consolidar amistades verdaderas y permanentes, ya que demuestra con esto, tener capacidad de comprensión, de perdón, de concesión, de empatía, de lealtad, honestidad, veracidad, respeto, etc.
Muchas veces le decimos a nuestro(a) amigo(a) que lo queremos más que como amigo, como un hermano, y contradictoriamente decimos al hermano (a) que más que hermano es nuestro mejor amigo.
Al final de cuentas ambos lazos, cuando se dan en su contexto honestamente verdadero, son exactamente lo mismo.
Y usted: ¿tiene amigos verdaderos? ¡!Felicidades, es muy afortunado y está demostrando que tiene madurez emocional, que no está solo y que es confiable.
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Amistad
martes, 22 de enero de 2008
23 enero 2008
CUANDO EL CONSUMISMO, ES PARTE DE TU VIDA
Donde se cuenta de aquell@s que tapan
el vacío de su vida con las deudas del almacén
Dra. Elizabeth Georgina Vargas GArcía
En esta ocasión abordaremos otra variante de adicción, que como todas las otras, tiene de trasfondo un vacío existencial, una autoimagen tan deficiente, que difícilmente se puede llenar con otra cosa que no sea "comprar", comprar todo lo que aparezca enfrente, cualquier oportunidad es buena e imposible de posponer, sólo hay una oportunidad y esa es hoy.
Esperamos diciembre porque por fin llegó el aguinaldo, los vales de despensa y aún no termina el día de pago cuando es urgente, sí, como lo leyó, ¡urgente!, estar en los principales almacenes para obtener aquello que estuve anhelando durante todo el año, ¡Ah!, pero este fabuloso paquete de Cristian Dior, porque por sólo es el precio del perfume. Me obsequian la crema limpiadora, la exfoliante, y una muestra de bolsillo del perfume; eso es algo que no me puedo perder, ya que aunque yo nunca he usado mas limpiadora que agua y jabón, o la fantástica crema Ponds de pepinos, o simplemente, como llego muy agotada del trabajo pues ya ni siquiera me limpio la cara.
Pero al contar con este fabuloso producto, seguro que lo voy a usar.
Grandes ofertas como ¡llévatelo ahora y paga hasta febrero!, es cautivadora, especialmente si nos dan 13, 24 o 48 mensualidades para pagar, y se vuelve aún más atractivo si trae una hermosísima valerina para sujetar el cabello o una divina camiseta ¡con el logo de la marca más chic!.
¿20% a monedero electrónico?, mensualidades sin intereses? ¡No importa, lo verdaderamente increíble es que me puedo llevar todo lo que me fascinó en esa primera de las muchas visitas que llegamos a hacer en esta temporada, ¡ah!, por si acaso dejo alguna prenda para reparación como un dobladillo, etcétera, tengo que regresar días después, y es una excelente oportunidad para comprar todas aquellas cosas divinas que no me pude terminar de probar la primera vez porque ya me habían apagado la luz y me avisaron que ya iban a cerrar.
Así que me fui aceleradamente pagando de la mejor forma que pude con una de las múltiples tarjetas de crédito que ya estoy saturando, y al llegar a casa me pregunto ¿y mi celular? Seguro que lo traía aquí, a ver ¡llámame para encontrarlo! Y ¡Ups!, creo que se quedó en el probador.
Al día siguiente, adivinen quién está en primera fila esperando a que se abra el almacén y entra desesperada a preguntar por el teléfono y como no lo tienen, pido me permitan buscarlo, ¡ah!, ¡mira que divino este sweater que tiene el maniquí!, y con el 10% de descuento, todavía tengo dinero en el monedero electrónico, sí, claro que me alcanza!
De pronto me dicen que no localizaron mi celular, así que después de lamentarme profundamente por haber perdido los más chidos mensajes de mi novio, me repongo inmediatamente porque me doy una vuelta por los teléfonos móviles; después de todo, están a 13 meses sin intereses y puedo volver a estrenar.
Inmediatamente empiezo a analizar todas las posibilidades para poder obtener más dinero, ya que sería una lastima perderme ese par de botas de piel; sé que ya tengo unas del año pasado, pero la verdad es que estas son negras, como las que realmente necesito. Y para complementarlas, nada mejor que unos modernísimos jeans entubados.
¡Mira qué lindo!, es un sueño ese cinturón, y va increíble con esa chamarra de ante, ¡total!, el dinero viene y va, ya veré después cómo me las arreglo, seguramente mi "mami" me puede prestar, ella es muy aburrida, gana bien pero casi no se compra nada; en cambio yo, tengo que estar a la súper moda ya que debo verme muy bien en la escuela (o el trabajo).
¡Ah! De una vez aprovecho para llevarme ese coordinado de encaje, está soñado, mi madre dice que quien me lo va a ver si soy soltera, pero es que ella no entiende que lo importante es sentirse bien con una misma y para sentirme cómoda, me llevo estas simpatiquísimas pantuflas y ahora si, ya no mas, hasta el año que entra.
Esa noche, acompaño a mi familia al súper y ¡no lo puedo creer!, Mamita linda!, ¡papi!, ¿ya vieron esta súper oferta? Shampoo, acondicionador y crema modeladora en uno solo al pagar sólo los dos primeros, y mi madre, que no tiene la menor idea de lo que es ser chic, me dice con cierto fastidio ¿desde cuando usas esa marca de shampoo?
¡¡¡¿Queee?!!!!, ¿estas loca? ¡mami pero si lo he estado buscando desde hace siglos!, e inmediatamente le empiezo a leer como el mejor de los vendedores todas las bondades del producto, haciendo especial énfasis en todas aquellas cosas que se que le interesarán, ¡préstame, te lo pago con mi primera quincena de enero!
Y como ella se resiste, me siento profundamente ofendida, como si no le pagara siempre ¿los 2 500 pesos del mes pasado que te pedí prestados? ¿cuál? ¿De qué me hablas? ¡ah! ¡eso! ¿Qué no te dije que te lo pagaba cuando me dieran la segunda parte del aguinaldo? No seas desconsiderada, ¿tú sabes cuándo voy a volver a encontrar una oportunidad como ésta?
Por fin, representé mis mejores habilidades dramáticas y los convencí, pero eso si, no más compras hasta que vuelva a tener dinero. Al día siguiente, muy motivada por ahorrar, recibo sorpresivamente la visita de mi amiga Paty, quien desde hace un mes vende productos de belleza.
¿Deveras esta crema me va a hacer bajar tres centímetros de cintura en una semana? Solo si va acompañada de esta faja que aunque no se ve muy sexy con mi coordinado y no tiene por donde hacer pipi, pero me voy a ver regia. ¡claro! ¿te lo puedo pagar en abonos? ¡Sí, te lo prometo, te pago en cuanto me den mi primera quincena de enero!.
Cuando por fin llega el mes de enero no sólo no tengo dinero sino que tengo una montaña de deudas, lo cual me pone de mal humor: pero mamá ¿Cómo te atreves a pedirme que te pague ahorita, que no ves que no tengo ni un quinto? Deveras que eres muy desconsiderada y además injusta, tú sabes que gano apenas para vivir y que todo lo que compré me era absolutamente indispensable (por cierto, aun no abro el estuche que contiene las cremas porque estuve tan ocupada que ni de eso me dio tiempo), tengo que salir a distraerme un poco porque me siento muy agobiada, en esta casa no se puede estar a gusto, luego luego me empiezas a hacer reproches y a embarrarme en la cara lo que me has prestado, y por favor, si viene Patricia, dile que me morí y que sus cremas ni funcionan.
Al salir me encuentro unos sobres tirados, son los estados de cuenta de las tarjetas de crédito ¿queee?, ¿están locos? ¡ésto es un robo, un abuso!, pero en este momento no tengo tiempo de hacer cuentas, seguro hay un error, voy al Departamento de quejas.
¿Otra vez el carro no tiene gasolina?....Me urge ir al almacén. Como es enero, todo esta al 70% de descuento ¿Cómo puedo perderme esta oportunidad?, al fin que todavía tengo la tarjeta de crédito que no había tomado en cuenta… Y así continúa su vida.
Seguramente usted, si no se vio reflejada con esta narrativa, si conoce a alguien muy cercano que es muy parecido. Es tiempo de hacer un alto en el camino y reconocer, como en los otros tipos de adicciones, que lo que buscamos es la forma de llenar un vacío afectivo y problemas de identidad que no estamos dispuestos a enfrentar, pero que al igual que en todos los casos de adicción, nos proporcionan una gratificación inmediata pero el costo es tan alto que nos genera ansiedad y un sentimiento permanente de insatisfacción y vacío.
Recuerde que puede enviar sus comentarios al correo doctora_elizabeth@yahoo.com.mx. Seguimos en contacto.
Donde se cuenta de aquell@s que tapan
el vacío de su vida con las deudas del almacén
Dra. Elizabeth Georgina Vargas GArcía
En esta ocasión abordaremos otra variante de adicción, que como todas las otras, tiene de trasfondo un vacío existencial, una autoimagen tan deficiente, que difícilmente se puede llenar con otra cosa que no sea "comprar", comprar todo lo que aparezca enfrente, cualquier oportunidad es buena e imposible de posponer, sólo hay una oportunidad y esa es hoy.
Esperamos diciembre porque por fin llegó el aguinaldo, los vales de despensa y aún no termina el día de pago cuando es urgente, sí, como lo leyó, ¡urgente!, estar en los principales almacenes para obtener aquello que estuve anhelando durante todo el año, ¡Ah!, pero este fabuloso paquete de Cristian Dior, porque por sólo es el precio del perfume. Me obsequian la crema limpiadora, la exfoliante, y una muestra de bolsillo del perfume; eso es algo que no me puedo perder, ya que aunque yo nunca he usado mas limpiadora que agua y jabón, o la fantástica crema Ponds de pepinos, o simplemente, como llego muy agotada del trabajo pues ya ni siquiera me limpio la cara.
Pero al contar con este fabuloso producto, seguro que lo voy a usar.
Grandes ofertas como ¡llévatelo ahora y paga hasta febrero!, es cautivadora, especialmente si nos dan 13, 24 o 48 mensualidades para pagar, y se vuelve aún más atractivo si trae una hermosísima valerina para sujetar el cabello o una divina camiseta ¡con el logo de la marca más chic!.
¿20% a monedero electrónico?, mensualidades sin intereses? ¡No importa, lo verdaderamente increíble es que me puedo llevar todo lo que me fascinó en esa primera de las muchas visitas que llegamos a hacer en esta temporada, ¡ah!, por si acaso dejo alguna prenda para reparación como un dobladillo, etcétera, tengo que regresar días después, y es una excelente oportunidad para comprar todas aquellas cosas divinas que no me pude terminar de probar la primera vez porque ya me habían apagado la luz y me avisaron que ya iban a cerrar.
Así que me fui aceleradamente pagando de la mejor forma que pude con una de las múltiples tarjetas de crédito que ya estoy saturando, y al llegar a casa me pregunto ¿y mi celular? Seguro que lo traía aquí, a ver ¡llámame para encontrarlo! Y ¡Ups!, creo que se quedó en el probador.
Al día siguiente, adivinen quién está en primera fila esperando a que se abra el almacén y entra desesperada a preguntar por el teléfono y como no lo tienen, pido me permitan buscarlo, ¡ah!, ¡mira que divino este sweater que tiene el maniquí!, y con el 10% de descuento, todavía tengo dinero en el monedero electrónico, sí, claro que me alcanza!
De pronto me dicen que no localizaron mi celular, así que después de lamentarme profundamente por haber perdido los más chidos mensajes de mi novio, me repongo inmediatamente porque me doy una vuelta por los teléfonos móviles; después de todo, están a 13 meses sin intereses y puedo volver a estrenar.
Inmediatamente empiezo a analizar todas las posibilidades para poder obtener más dinero, ya que sería una lastima perderme ese par de botas de piel; sé que ya tengo unas del año pasado, pero la verdad es que estas son negras, como las que realmente necesito. Y para complementarlas, nada mejor que unos modernísimos jeans entubados.
¡Mira qué lindo!, es un sueño ese cinturón, y va increíble con esa chamarra de ante, ¡total!, el dinero viene y va, ya veré después cómo me las arreglo, seguramente mi "mami" me puede prestar, ella es muy aburrida, gana bien pero casi no se compra nada; en cambio yo, tengo que estar a la súper moda ya que debo verme muy bien en la escuela (o el trabajo).
¡Ah! De una vez aprovecho para llevarme ese coordinado de encaje, está soñado, mi madre dice que quien me lo va a ver si soy soltera, pero es que ella no entiende que lo importante es sentirse bien con una misma y para sentirme cómoda, me llevo estas simpatiquísimas pantuflas y ahora si, ya no mas, hasta el año que entra.
Esa noche, acompaño a mi familia al súper y ¡no lo puedo creer!, Mamita linda!, ¡papi!, ¿ya vieron esta súper oferta? Shampoo, acondicionador y crema modeladora en uno solo al pagar sólo los dos primeros, y mi madre, que no tiene la menor idea de lo que es ser chic, me dice con cierto fastidio ¿desde cuando usas esa marca de shampoo?
¡¡¡¿Queee?!!!!, ¿estas loca? ¡mami pero si lo he estado buscando desde hace siglos!, e inmediatamente le empiezo a leer como el mejor de los vendedores todas las bondades del producto, haciendo especial énfasis en todas aquellas cosas que se que le interesarán, ¡préstame, te lo pago con mi primera quincena de enero!
Y como ella se resiste, me siento profundamente ofendida, como si no le pagara siempre ¿los 2 500 pesos del mes pasado que te pedí prestados? ¿cuál? ¿De qué me hablas? ¡ah! ¡eso! ¿Qué no te dije que te lo pagaba cuando me dieran la segunda parte del aguinaldo? No seas desconsiderada, ¿tú sabes cuándo voy a volver a encontrar una oportunidad como ésta?
Por fin, representé mis mejores habilidades dramáticas y los convencí, pero eso si, no más compras hasta que vuelva a tener dinero. Al día siguiente, muy motivada por ahorrar, recibo sorpresivamente la visita de mi amiga Paty, quien desde hace un mes vende productos de belleza.
¿Deveras esta crema me va a hacer bajar tres centímetros de cintura en una semana? Solo si va acompañada de esta faja que aunque no se ve muy sexy con mi coordinado y no tiene por donde hacer pipi, pero me voy a ver regia. ¡claro! ¿te lo puedo pagar en abonos? ¡Sí, te lo prometo, te pago en cuanto me den mi primera quincena de enero!.
Cuando por fin llega el mes de enero no sólo no tengo dinero sino que tengo una montaña de deudas, lo cual me pone de mal humor: pero mamá ¿Cómo te atreves a pedirme que te pague ahorita, que no ves que no tengo ni un quinto? Deveras que eres muy desconsiderada y además injusta, tú sabes que gano apenas para vivir y que todo lo que compré me era absolutamente indispensable (por cierto, aun no abro el estuche que contiene las cremas porque estuve tan ocupada que ni de eso me dio tiempo), tengo que salir a distraerme un poco porque me siento muy agobiada, en esta casa no se puede estar a gusto, luego luego me empiezas a hacer reproches y a embarrarme en la cara lo que me has prestado, y por favor, si viene Patricia, dile que me morí y que sus cremas ni funcionan.
Al salir me encuentro unos sobres tirados, son los estados de cuenta de las tarjetas de crédito ¿queee?, ¿están locos? ¡ésto es un robo, un abuso!, pero en este momento no tengo tiempo de hacer cuentas, seguro hay un error, voy al Departamento de quejas.
¿Otra vez el carro no tiene gasolina?....Me urge ir al almacén. Como es enero, todo esta al 70% de descuento ¿Cómo puedo perderme esta oportunidad?, al fin que todavía tengo la tarjeta de crédito que no había tomado en cuenta… Y así continúa su vida.
Seguramente usted, si no se vio reflejada con esta narrativa, si conoce a alguien muy cercano que es muy parecido. Es tiempo de hacer un alto en el camino y reconocer, como en los otros tipos de adicciones, que lo que buscamos es la forma de llenar un vacío afectivo y problemas de identidad que no estamos dispuestos a enfrentar, pero que al igual que en todos los casos de adicción, nos proporcionan una gratificación inmediata pero el costo es tan alto que nos genera ansiedad y un sentimiento permanente de insatisfacción y vacío.
Recuerde que puede enviar sus comentarios al correo doctora_elizabeth@yahoo.com.mx. Seguimos en contacto.
martes, 15 de enero de 2008
16 enero del 2007
¡NO ECHE SU VIDA A LA BASURA!
Deje de ser un enano mental
* Atrévase a soñar, sea el arquitecto de su propia existencia
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
Muchas veces nos hemos preguntado por qué tenemos tan mala suerte, por qué todo sale mal y mis planes fracasan apenas los empiezo.
Existe mucha gente que tiene infinidad de sueños: tener una casa grande, un BMW cero kilómetros, la mujer de mis sueños, terminar la prepa o la carrera que desee, ir a aquel viaje que soñé desde niño, ser mi propio jefe, lograr el asenso, pero curiosamente algo pasa en el camino que me hace desistir o frustra mis planes, e invariablemente culpo a la suerte, al sistema económico_político del País, a la devaluación del dólar, al mal carácter del maestro, al chofer de la micro, pero nunca, y tal vez debería subrayarlo, asumo la responsabilidad de mis problemas.
Muchas veces hemos hablado de lo fácil que es culpar a los demás por ejemplo, al levantar la voz en tono acusatorio culpando a nuestros padres o hermanos porque nos presionan a estudiar.
Reflexionando al respecto, el día de hoy pensé en el hecho de que nosotros aceptamos las cosas según como se nos presenten: un adolescente cualquiera puede luchar desesperadamente y vencer todos los obstáculos que se presenten en el camino, trabajar y estudiar, pasar hambre o privaciones, aguantar vergüenzas, presiones y burlas de los compañeros mientras no pierdan la visión que los mueve, por la que tomaron una decisión, la que lo impulsa a mover el mundo y lógicamente lograr su sueño.
Otro adolescente puede decidir cederle el dominio de su vida a la televisión, al internet, a la cama, los cuates, la novia, etcétera, y obtener, obviamente, que sus "sueños" se vayan a pique.
¿Podemos culpar al sistema educativo por no obligar al maestro de la primera clase (a la que habitualmente no acudimos por no haber podido despertar ) a que me dé derecho a examen y que además me haga solo las preguntas que logre memorizar en la madrugada previa a la evaluación?
Y luego de grandes, cuando acuden al psicoterapeuta (como es el caso de algunos de mis pacientes) por sentir que su vida ha sido un fracaso que no merecen, se sienten amargados por todo lo que no pudo lograr por culpa de todo lo ya mencionado, pero ni aun así se anima a retomar el sueño "porque ya es demasiado tarde", aunque podamos ver a nuestro alrededor ejemplos de personas que rebasan los 30, 40 o más años, que han tomado la decisión de enfrentar el problema y resolverlo.
¿Padres sobre protectores o intransigentes, maestros corruptos, esposas incomprensivas, novias posesivas, el calentamiento global, la caída de la bolsa? ¡Nooooo! Es dejadez, falta de dominio propio, de disciplina, de una motivación correcta. Cuando nacemos, somos dotados de dones o cualidades que son nuestra única y exclusiva responsabilidad administrarlas: inteligencia, creatividad, perseverancia, sensibilidad, etcétera, pero lo que hagamos con esto, es nuestro tributo a la vida.
Usualmente en todo proceso de planeación se establece un sistema de monitoreo o evaluación en determinadas etapas, en forma mensual, bi, tri o semestral. Pero las evaluaciones que nos presenta la vida no son predecibles.
Pareciera que hay etapas en las que todo está terriblemente estable, que no pasa nada; a cada día se agrega otro hasta que nos damos cuenta que han pasado años y esa desidia ha hecho presa de nuestra vida. La respuesta que damos es que estamos bajo control de la situación, siempre hay tiempo para volver a empezar, puedo dejar de fumar cuando yo quiera, no soy alcohólico ni adicto, yo puedo dejar de consumir en cuanto quiera, puedo dejar la pornografía o los video juegos.
Pero la realidad es otra: si nos damos cuenta, somos esclavos de una botella de alcohol o de un pedazo de papel con tabaco o del polvo blanco. No somos nosotros los que controlamos, nos hacemos la ilusión de que, por tener el control remoto, yo controlo la TV, pero seguimos cambiando una y otra vez el canal sin poder desprendernos de la pantalla; aunque ya sean horas de la madrugada, pasamos rápidamente los canales y cuando descubrimos una escena pornográfica nos detenemos, y si logramos cambiarlo, regresamos al mismo canal.
¿Cómo pueden pensar que soy adicto o dependiente? No, yo estoy en control, yo me acuesto cuando yo quiera, una más y me voy, nunca antes de que yo lo decida. Como en todos los factores que hemos planteado, existe una sola condición para poder resolver el problema: ¡reconocer que lo tengo!, que existe y me esta controlando, dejar el proceso de negación y de seguirme engañando para justificarme ante los demás y hacerle frente a las consecuencias de mis actos, como lo mencionamos al principio.
Una vez que nos atrevemos a dar ese paso, tenemos que enfrentar cada día un nuevo reto, podemos empezar a ver una gran oportunidad ante cada obstáculo, ya que nuestro carácter jamás se va a fortalecer en tanto no tengamos contratiempos.
¿Cómo puedo conocer mi capacidad de respuesta ante una situación dada si nunca me he enfrentado a ella? ¿Cómo puedo aprender a lidiar con personas conflictivas si nunca lo experimento?
Como ejemplo me gustaría asociar nuestra vida a la de un lugar. Este, es una tina grande con perforaciones en la base donde se depositan una gran cantidad de uvas, varias mujeres danzan con los pies descalzas sobre la vid para hacerlas estallar para que el mosto, que es la pulpa, pueda salir a un contenedor; posteriormente se fermenta y se embotella para dar como resultado los delicados vinos que degustamos con sumo placer.
Si usted se pone en el lugar de la uva, ¿cree que le agradaría mucho ser pisada, apretada, exprimida?, seguramente dirá que eso duele mucho, pero podemos prever que después de esto, se obtendrá lo mejor de mi para poder ser algo valioso.
¿Sabe cuántas veces el oro es fundido al rojo y al blanco vivo para extraerle las impurezas? No son 3 o 5, son las que sean necesarias para obtener el oro puro que luego será usado para elaborar valiosas joyas o monedas tan preciadas.
¿Ha visto las semillas en el clásico experimento de la primaria de colocarlas en un algodón húmedo? Se rompe, se le cae la cascara entes de dar vida y culminar dando fruto o flor. Si estas son las leyes de la naturaleza, ¿por qué nosotros no debemos pasar por el mismo proceso? ¿Por qué lo sigo retrasando?
La invitación en este artículo es que deje de ser un enano mental y se atreva a tener sueños, a trascender, a tomar decisiones y a perseverar. No desmaye, luche, defienda su vida y sea el arquitecto de su propio destino, deje de quejarse y justificarse, enfrente los problemas y resuélvalos.
Le aseguro que cada fracaso puede ser un motor, cada logro es un aliciente, un obstáculo es una valiosa oportunidad, ¡no la desperdicie!, ¡no eche su vida a la basura!.
Recuerde que puede enviar sus comentarios al correo doctora_elizabeth@yahoo.com.mx.
También le invito a visitar mi blog:
http://preguntaleaeliza.blogspot.com/
Seguimos en contacto.
Deje de ser un enano mental
* Atrévase a soñar, sea el arquitecto de su propia existencia
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
Muchas veces nos hemos preguntado por qué tenemos tan mala suerte, por qué todo sale mal y mis planes fracasan apenas los empiezo.
Existe mucha gente que tiene infinidad de sueños: tener una casa grande, un BMW cero kilómetros, la mujer de mis sueños, terminar la prepa o la carrera que desee, ir a aquel viaje que soñé desde niño, ser mi propio jefe, lograr el asenso, pero curiosamente algo pasa en el camino que me hace desistir o frustra mis planes, e invariablemente culpo a la suerte, al sistema económico_político del País, a la devaluación del dólar, al mal carácter del maestro, al chofer de la micro, pero nunca, y tal vez debería subrayarlo, asumo la responsabilidad de mis problemas.
Muchas veces hemos hablado de lo fácil que es culpar a los demás por ejemplo, al levantar la voz en tono acusatorio culpando a nuestros padres o hermanos porque nos presionan a estudiar.
Reflexionando al respecto, el día de hoy pensé en el hecho de que nosotros aceptamos las cosas según como se nos presenten: un adolescente cualquiera puede luchar desesperadamente y vencer todos los obstáculos que se presenten en el camino, trabajar y estudiar, pasar hambre o privaciones, aguantar vergüenzas, presiones y burlas de los compañeros mientras no pierdan la visión que los mueve, por la que tomaron una decisión, la que lo impulsa a mover el mundo y lógicamente lograr su sueño.
Otro adolescente puede decidir cederle el dominio de su vida a la televisión, al internet, a la cama, los cuates, la novia, etcétera, y obtener, obviamente, que sus "sueños" se vayan a pique.
¿Podemos culpar al sistema educativo por no obligar al maestro de la primera clase (a la que habitualmente no acudimos por no haber podido despertar ) a que me dé derecho a examen y que además me haga solo las preguntas que logre memorizar en la madrugada previa a la evaluación?
Y luego de grandes, cuando acuden al psicoterapeuta (como es el caso de algunos de mis pacientes) por sentir que su vida ha sido un fracaso que no merecen, se sienten amargados por todo lo que no pudo lograr por culpa de todo lo ya mencionado, pero ni aun así se anima a retomar el sueño "porque ya es demasiado tarde", aunque podamos ver a nuestro alrededor ejemplos de personas que rebasan los 30, 40 o más años, que han tomado la decisión de enfrentar el problema y resolverlo.
¿Padres sobre protectores o intransigentes, maestros corruptos, esposas incomprensivas, novias posesivas, el calentamiento global, la caída de la bolsa? ¡Nooooo! Es dejadez, falta de dominio propio, de disciplina, de una motivación correcta. Cuando nacemos, somos dotados de dones o cualidades que son nuestra única y exclusiva responsabilidad administrarlas: inteligencia, creatividad, perseverancia, sensibilidad, etcétera, pero lo que hagamos con esto, es nuestro tributo a la vida.
Usualmente en todo proceso de planeación se establece un sistema de monitoreo o evaluación en determinadas etapas, en forma mensual, bi, tri o semestral. Pero las evaluaciones que nos presenta la vida no son predecibles.
Pareciera que hay etapas en las que todo está terriblemente estable, que no pasa nada; a cada día se agrega otro hasta que nos damos cuenta que han pasado años y esa desidia ha hecho presa de nuestra vida. La respuesta que damos es que estamos bajo control de la situación, siempre hay tiempo para volver a empezar, puedo dejar de fumar cuando yo quiera, no soy alcohólico ni adicto, yo puedo dejar de consumir en cuanto quiera, puedo dejar la pornografía o los video juegos.
Pero la realidad es otra: si nos damos cuenta, somos esclavos de una botella de alcohol o de un pedazo de papel con tabaco o del polvo blanco. No somos nosotros los que controlamos, nos hacemos la ilusión de que, por tener el control remoto, yo controlo la TV, pero seguimos cambiando una y otra vez el canal sin poder desprendernos de la pantalla; aunque ya sean horas de la madrugada, pasamos rápidamente los canales y cuando descubrimos una escena pornográfica nos detenemos, y si logramos cambiarlo, regresamos al mismo canal.
¿Cómo pueden pensar que soy adicto o dependiente? No, yo estoy en control, yo me acuesto cuando yo quiera, una más y me voy, nunca antes de que yo lo decida. Como en todos los factores que hemos planteado, existe una sola condición para poder resolver el problema: ¡reconocer que lo tengo!, que existe y me esta controlando, dejar el proceso de negación y de seguirme engañando para justificarme ante los demás y hacerle frente a las consecuencias de mis actos, como lo mencionamos al principio.
Una vez que nos atrevemos a dar ese paso, tenemos que enfrentar cada día un nuevo reto, podemos empezar a ver una gran oportunidad ante cada obstáculo, ya que nuestro carácter jamás se va a fortalecer en tanto no tengamos contratiempos.
¿Cómo puedo conocer mi capacidad de respuesta ante una situación dada si nunca me he enfrentado a ella? ¿Cómo puedo aprender a lidiar con personas conflictivas si nunca lo experimento?
Como ejemplo me gustaría asociar nuestra vida a la de un lugar. Este, es una tina grande con perforaciones en la base donde se depositan una gran cantidad de uvas, varias mujeres danzan con los pies descalzas sobre la vid para hacerlas estallar para que el mosto, que es la pulpa, pueda salir a un contenedor; posteriormente se fermenta y se embotella para dar como resultado los delicados vinos que degustamos con sumo placer.
Si usted se pone en el lugar de la uva, ¿cree que le agradaría mucho ser pisada, apretada, exprimida?, seguramente dirá que eso duele mucho, pero podemos prever que después de esto, se obtendrá lo mejor de mi para poder ser algo valioso.
¿Sabe cuántas veces el oro es fundido al rojo y al blanco vivo para extraerle las impurezas? No son 3 o 5, son las que sean necesarias para obtener el oro puro que luego será usado para elaborar valiosas joyas o monedas tan preciadas.
¿Ha visto las semillas en el clásico experimento de la primaria de colocarlas en un algodón húmedo? Se rompe, se le cae la cascara entes de dar vida y culminar dando fruto o flor. Si estas son las leyes de la naturaleza, ¿por qué nosotros no debemos pasar por el mismo proceso? ¿Por qué lo sigo retrasando?
La invitación en este artículo es que deje de ser un enano mental y se atreva a tener sueños, a trascender, a tomar decisiones y a perseverar. No desmaye, luche, defienda su vida y sea el arquitecto de su propio destino, deje de quejarse y justificarse, enfrente los problemas y resuélvalos.
Le aseguro que cada fracaso puede ser un motor, cada logro es un aliciente, un obstáculo es una valiosa oportunidad, ¡no la desperdicie!, ¡no eche su vida a la basura!.
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Deje de ser un enano mental
martes, 18 de diciembre de 2007
19 diciembre 2007
DETRÁS HAY UNA PERSONA INSEGURA
Descubra si es usted o no
un controlador, o una controladora
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
¿Es realmente posible considerar que en lo referente a relaciones interpersonales todo puede llegar a estar bajo control?
Seguramente que usted ha pensado que si. El problema es "bajo control de quién". El mismo problema lo hemos abordado en previos artículos en diferentes perspectivas, pero en esta ocasión, nos enfocaremos a las personas controladoras o manipuladoras y lo que sucede dentro de ellas.
Hemos hablado de los padres controladores, de los jefes prepotentes, de los esposos violentadores, e incluso existen mujeres dominantes e hijos irreverentes que se consideran portadores de toda la verdad, los derechos y autoridad sobre los demás.
La persona controladora es quien ejerce presión sobre los que le rodean para que se sujeten a su voluntad, no aceptan negociaciones ni otra alternativa de solución que pueda ser equitativa con la otra parte; lo importante es imponer su voluntad, sus condiciones e intereses a los que, los que supuestamente "son mas débiles", deben sujetarse, porque sólo ellos tienen la razón.
¿Quién no se ha topado en el centro de trabajo con una mujer orquesta que quiere tener todo bajo su mando o aparentar que lo tiene? Se la pasa criticando a los demás, el trabajo y comportamiento de los otros. Le encanta hacer sentir su presencia.
¡Entérese! Detrás de ella hay una mujer insegura y débil. Su afán por controlar es una de las muchas consecuencias de una baja autoestima, inseguridad y temor a ser rechazado, a no ser tomado en cuenta y pasar desapercibido. Estas carencias las enmascara a través de la manipulación que ejerce sobre los que le rodean (y se dejan).
Aunque es un problema que está asociado al temperamento y el carácter de la persona, también es una conducta adquirida: probablemente tuvo una madre controladora y es un patrón de conducta aprendido, pero además, encuentra un beneficio secundario demasiado satisfactorio para dejar de ejercerlo. El sueño de todo mortal es controlar todo lo que le rodea.
Las personas con este problema, mantienen el afán de velar por todos los detalles, ya que nadie puede hacerlo tan bien como ella, y no existe otra forma de hacer lo correcto, lo que hacen en todos los ámbitos: el trabajo, el hogar, con la pareja, con los hijos y hasta con los amigos.
En el interior de estas personas podría haber algún sufrimiento debido a maltrato o sobreprotección durante la infancia. "El deseo de controlar tiene antecedentes en la infancia, ya que en ocasiones los padres no pueden brindar atención adecuada a sus hijos, ya sea por falta de tiempo o por problemas emocionales, y esta falta de armonía plantea un conflicto que genera angustia, se transforma en sentimientos de hostilidad y no hace más que herir a las personas que lo rodean".
Dentro de estas personas hay un caos compuesto por frustraciones resentimientos, sentimientos de culpa, recuerdos de humillación, sueños sin cumplir e ira contenida. Para poder olvidar todo esto, lo hacen a través de control, creando una imagen de seguridad, conocimiento y una vida ejemplar.
Tienen algunas virtudes como la creatividad, el dinamismo y su tenacidad para lograr lo que quieren, las cuales, bien encaminadas podrían ser de mucho provecho. Cuando una persona controladora no encuentra terreno para dominar y erigirse como líder, disfrazan su comportamiento y lo ejercen a plenitud en otro de sus roles, lo ‘enmascara’ ejerciendo control sutilmente; en los trabajos se convierten en intrigantes, generan conflictos con el único propósito de manipular las vidas de los que les rodean. La principal dificultad para superarlo es que estas personas realmente están convencidas de tener la razón y no creen que sea necesario cambiar ya que son perfectas: les gusta tomar siempre las decisiones. tratan de aparecer, figurar, liderar, se rodean de personas débiles, tímidas, manejables, personas que son todo lo contrario a ellas para sentirse el eje.
No saben escuchar, se enojan con facilidad, son explosivas, manipuladoras, siempre están dando opiniones, habitualmente critican a otros; son hirientes, insultantes, perfeccionistas, demandantes, compulsivas y en la pareja ellas controlan todo: compran la ropa del otro, decoran la casa, deciden dónde ir, qué hacer con los ahorros, etcétera.
¿CÓMO IDENTIFICARLAS? Las personas controladoras, ya tienen un problema en su interior, que es la causa de este comportamiento. A ese o esos problemas internos se le suman varios que provoca sus ansias de controlar y dominar: aislamiento y rechazo de parte de la sociedad, pocas amistades, distanciamiento de los seres queridos.
Tienen frustraciones, agresiones, en su mundo interior hay mucha soledad, se desgastan, se enferman, pierden el equilibrio en las relaciones interpersonales, caen mal, sus relaciones no son duraderas, cuando algo no sale a como tenían previsto las invade un sentimiento de frustración.
El afán de ejercer control sobre el mundo exterior y no en sus propias emociones, genera nerviosismo, insomnio, irritabilidad, desesperación, intolerancia y falta de concentración. En conclusión, son profundamente desdichadas, pierden la perspectiva de si realmente son amadas o están con ellas por temor a contrariarlas o si prefieren darles por su lado antes de generar un estallido de ira, pero desgraciadamente no sólo este tipo de personas viven bajo tensión, sino también las personas que los rodean, por lo que valdría la pena hacerse un auto examen y tratar de detectar hasta que punto cada uno de nosotros es controlador por amor a nosotros mismos y por respeto y amor a los que nos rodean.
Recuerde que puede enviar sus comentarios al correo doctora_elizabeth@yahoo.com.mx. Visita mi blog:
http://preguntaleaeliza.blogspot.com/
Seguimos en contacto. (1) Basado en el reportaje TODO BAJO CONTROL de Hilda Rosa Madariaga C. del Suplemento Semanal Nosotras del Diario La Prenza, el 23 de septiembre, 2003.
Descubra si es usted o no
un controlador, o una controladora
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
¿Es realmente posible considerar que en lo referente a relaciones interpersonales todo puede llegar a estar bajo control?
Seguramente que usted ha pensado que si. El problema es "bajo control de quién". El mismo problema lo hemos abordado en previos artículos en diferentes perspectivas, pero en esta ocasión, nos enfocaremos a las personas controladoras o manipuladoras y lo que sucede dentro de ellas.
Hemos hablado de los padres controladores, de los jefes prepotentes, de los esposos violentadores, e incluso existen mujeres dominantes e hijos irreverentes que se consideran portadores de toda la verdad, los derechos y autoridad sobre los demás.
La persona controladora es quien ejerce presión sobre los que le rodean para que se sujeten a su voluntad, no aceptan negociaciones ni otra alternativa de solución que pueda ser equitativa con la otra parte; lo importante es imponer su voluntad, sus condiciones e intereses a los que, los que supuestamente "son mas débiles", deben sujetarse, porque sólo ellos tienen la razón.
¿Quién no se ha topado en el centro de trabajo con una mujer orquesta que quiere tener todo bajo su mando o aparentar que lo tiene? Se la pasa criticando a los demás, el trabajo y comportamiento de los otros. Le encanta hacer sentir su presencia.
¡Entérese! Detrás de ella hay una mujer insegura y débil. Su afán por controlar es una de las muchas consecuencias de una baja autoestima, inseguridad y temor a ser rechazado, a no ser tomado en cuenta y pasar desapercibido. Estas carencias las enmascara a través de la manipulación que ejerce sobre los que le rodean (y se dejan).
Aunque es un problema que está asociado al temperamento y el carácter de la persona, también es una conducta adquirida: probablemente tuvo una madre controladora y es un patrón de conducta aprendido, pero además, encuentra un beneficio secundario demasiado satisfactorio para dejar de ejercerlo. El sueño de todo mortal es controlar todo lo que le rodea.
Las personas con este problema, mantienen el afán de velar por todos los detalles, ya que nadie puede hacerlo tan bien como ella, y no existe otra forma de hacer lo correcto, lo que hacen en todos los ámbitos: el trabajo, el hogar, con la pareja, con los hijos y hasta con los amigos.
En el interior de estas personas podría haber algún sufrimiento debido a maltrato o sobreprotección durante la infancia. "El deseo de controlar tiene antecedentes en la infancia, ya que en ocasiones los padres no pueden brindar atención adecuada a sus hijos, ya sea por falta de tiempo o por problemas emocionales, y esta falta de armonía plantea un conflicto que genera angustia, se transforma en sentimientos de hostilidad y no hace más que herir a las personas que lo rodean".
Dentro de estas personas hay un caos compuesto por frustraciones resentimientos, sentimientos de culpa, recuerdos de humillación, sueños sin cumplir e ira contenida. Para poder olvidar todo esto, lo hacen a través de control, creando una imagen de seguridad, conocimiento y una vida ejemplar.
Tienen algunas virtudes como la creatividad, el dinamismo y su tenacidad para lograr lo que quieren, las cuales, bien encaminadas podrían ser de mucho provecho. Cuando una persona controladora no encuentra terreno para dominar y erigirse como líder, disfrazan su comportamiento y lo ejercen a plenitud en otro de sus roles, lo ‘enmascara’ ejerciendo control sutilmente; en los trabajos se convierten en intrigantes, generan conflictos con el único propósito de manipular las vidas de los que les rodean. La principal dificultad para superarlo es que estas personas realmente están convencidas de tener la razón y no creen que sea necesario cambiar ya que son perfectas: les gusta tomar siempre las decisiones. tratan de aparecer, figurar, liderar, se rodean de personas débiles, tímidas, manejables, personas que son todo lo contrario a ellas para sentirse el eje.
No saben escuchar, se enojan con facilidad, son explosivas, manipuladoras, siempre están dando opiniones, habitualmente critican a otros; son hirientes, insultantes, perfeccionistas, demandantes, compulsivas y en la pareja ellas controlan todo: compran la ropa del otro, decoran la casa, deciden dónde ir, qué hacer con los ahorros, etcétera.
¿CÓMO IDENTIFICARLAS? Las personas controladoras, ya tienen un problema en su interior, que es la causa de este comportamiento. A ese o esos problemas internos se le suman varios que provoca sus ansias de controlar y dominar: aislamiento y rechazo de parte de la sociedad, pocas amistades, distanciamiento de los seres queridos.
Tienen frustraciones, agresiones, en su mundo interior hay mucha soledad, se desgastan, se enferman, pierden el equilibrio en las relaciones interpersonales, caen mal, sus relaciones no son duraderas, cuando algo no sale a como tenían previsto las invade un sentimiento de frustración.
El afán de ejercer control sobre el mundo exterior y no en sus propias emociones, genera nerviosismo, insomnio, irritabilidad, desesperación, intolerancia y falta de concentración. En conclusión, son profundamente desdichadas, pierden la perspectiva de si realmente son amadas o están con ellas por temor a contrariarlas o si prefieren darles por su lado antes de generar un estallido de ira, pero desgraciadamente no sólo este tipo de personas viven bajo tensión, sino también las personas que los rodean, por lo que valdría la pena hacerse un auto examen y tratar de detectar hasta que punto cada uno de nosotros es controlador por amor a nosotros mismos y por respeto y amor a los que nos rodean.
Recuerde que puede enviar sus comentarios al correo doctora_elizabeth@yahoo.com.mx. Visita mi blog:
http://preguntaleaeliza.blogspot.com/
Seguimos en contacto. (1) Basado en el reportaje TODO BAJO CONTROL de Hilda Rosa Madariaga C. del Suplemento Semanal Nosotras del Diario La Prenza, el 23 de septiembre, 2003.
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Controladores y Controladoras,
personas inseguras
miércoles, 12 de diciembre de 2007
¿VIOLENCIA EN EL TRABAJO?
Escenarios de la realidad
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
¿Aún recuerda la ilusión e incluso desesperación por obtener un trabajo? No importaba nada, si me ponían x, y o z condiciones, me esforzaba por llegar temprano, por ser cumplido y responsable, pasaba por alto los altibajos del o la jefa y seguía alegremente disfrutando mi jornada, Después de todo, hay pocas cosas que requieren tanto esfuerzo por lograr. Si nos damos cuenta, cada día tiene 24 horas, de las cuales, las personas promedio duermen ocho cada noche y trabajan otras ocho, o sea que la mitad del tiempo que estamos despiertos, estamos en el área laboral.
Hace aproximadamente 11 años, cuando su servidora trabajaba en áreas marginadas, se me ocurrió realizar un trabajo de investigación en el que me di a la tarea de realizar dos series de encuestas (una de tipo abierto y una de tipo cerrado) a cada uno de los cerca de 450 trabajadores de 12 municipios. En ambas se hacían una serie de preguntas que, como todas las pruebas psicológicas, llevaban como objetivo determinar varios factores, entre ellos la antigüedad, el tipo de contrato, si era de base o temporal, sindicalizado o no, estado civil, escolaridad, aficiones y gustos como programas de televisión, aficiones a deportes, música, etcétera; para determinar el perfil promedio de personalidad. Y la otra eran preguntas abiertas encaminadas a descubrir sentimientos profundos respecto a los padres, a sí mismos y a los jefes, a las políticas de salud y otras que nos ayudaron a medir ocho variantes, que a su vez nos llevaron a concluir que todos los trabajadores se sentían sumamente desmotivados e insatisfechos y por lo tanto se veía disminuida su productividad, lo cual resultó un conflicto, pues un día antes de presentar el resultado final al jefe, se me ocurrió entrevistar verbalmente y al azar, a compañeros que se encontraban en mandos medios, bajos y personal de mantenimiento, choferes, secretarias, etcétera. Y confirmaron las conclusiones: estaban altamente desmotivados y no era que desearan recibir estímulos económicos (aunque eso no les molestaría), era algo más sutil, deseaban reconocimiento a su trabajo, un simple "gracias, no sabes cómo me sirven tus comentarios", o "bien, muy bien, aprecio el tiempo que trabajas extra, valoro tu empeño, tu dedicación". Eso es extraño de parte de un jefe. Pero cuando un trabajador incurre en alguna falta o tiene algún problema de índole personal, arremeten contra él como si fuera un delincuente, y obviamente la primera amenaza es que si las cosas no cambian, lo van a despedir.
Lo curioso del asunto es que al momento de presentar los resultados del trabajo, el jefe se incomodó tanto, aun explicándole que dentro de las variantes evaluadas la mayoría no tenían que ver con él ni con su estilo de liderazgo. Y con profunda consternación presencié el tormentoso interrogatorio a los compañeros quienes, por supuesto, negaron todo, no tuvieron valor de defender su postura ni de respaldar lo que el día anterior habían asegurado, e invalidaron las respuestas de todo el trabajo de varios meses, asegurando que se había sesgado la información. Con esto, el jefe quedó satisfecho, los compañeros se sintieron liberados de una carga más pesada que su frustración (la posibilidad de perder su trabajo), y yo más frustrada por reconocer que a pesar de las evidencias tan palpables, los seres humanos que dependemos de un trabajo para sobrevivir, preferimos renunciar a la dignidad que defender nuestros derechos.
Con lo anterior no estoy incitando a la clase trabajadora a que se una y corra a sus jefes, sino a conciliar intereses y ser congruentes y consistentes. El verdadero problema con un jefe (a) intransigente que sólo vela por sus intereses y recurre a la ruin amenaza de despedir al trabajador por tener un problema personal, sólo nos habla de que tuvimos la desgracia de caer en manos de un individuo inmaduro, sin capacidad resolutiva, que vive para aparentar y no para producir, a quien no le importa humillar a un subordinado evidenciándolo ante los demás con prepotencia, y que, además de ser nuestro jefe (a), tiene una autoestima por los suelos, pues no es capaz de argumentar inteligentemente ni conforme a la ley ni conforme a derecho.
Una de las cosas que más nos pone en riesgo ante estos seres que tienen licencia para humillar y amenazar, es tener un romance con un compañero de trabajo, especialmente si éste es igualmente un inmaduro, inseguro, machista y muchas veces violentador, que requiere, al igual que el jefe, de gritos y amenazas para hacer valer su criterio, pues no lo sabe hacer de forma racional. ¿Alguna vez la o lo han cambiado de área por un problema amoroso con un compañero de trabajo sin su anuencia? O peor aún, la han amenazado con despedirla a usted y a él porque el nivel de competencia del jefe (a) no da para dar una solución justa o inteligente? ¿Es que usted no conoce sus condiciones generales de trabajo, sus derechos? ¿O acaso ha sido objeto de acoso sexual por parte de su jefe y le condiciona derechos a cambio de favores sexuales, o le castiga con horas extras o retirándole sus estímulos si no lo (a) obedece, por ejemplo, en beber alcohol en una fiesta del trabajo a pesar de que usted no lo acostumbra o simplemente no lo desea? ¿Le ha insultado su jefe, lo ha humillado, le ha quitado sus derechos en forma arbitraria? ¿Lo han amenazado con correrla porque su bebé se enferma con frecuencia o porque no cumple con los caprichos irracionales del jefe o porque no le da la razón en todo? Cuidado, ¡usted es víctima de violencia laboral! Lo cual también es un delito y como todo delito, es susceptible de denuncia. Si analizamos que la mitad de nuestro tiempo alerta lo pasamos bajo esta tensión, es mejor que valoremos qué tanto vale la pena permitirlo, soportando las injustas manifestaciones del coeficiente limítrofe del que tenemos por "jefe" (a) (por limítrofe nos referimos a la persona que se encuentra entre el retraso mental y la inteligencia mínima normal. Y en este caso nos referimos a lo que se conoce como inteligencia emocional, que desgraciadamente nos hace falta a tanta gente que por influyentismo o por circunstancias fortuitas llega a ocupar un cargo de mando). O bien, ejercer nuestros derechos y no dejarnos intimidar por quien, como todo jefe (a menos que sea el dueño de la empresa), va de paso, no hay cargos de mandos superiores o medios que sean permanentes. Incluso el presidente de la República es temporal y vulnerable a un golpe de estado Ya se demostró que ni aun el mismo Hugo Chávez pudo perpetuarse en el poder. Por favor, terminar con esta situación no es que usted sea despedido, sino que se haga justicia. Si hablamos de que las leyes se hicieron para ser violadas estamos hablando de nuestra extrema carencia de valores, principios y de ética. Lea aunque sea por curiosidad la Ley Federal del Trabajo y sus propias condiciones generales, es tiempo de que se haga valer su palabra y que levante la voz, no se deje amenazar ni pisotear. Usted, a pesar de ser subordinado, muchas veces vale mucho más que su jefe (a). NOTA: El presente artículo fue inspirado en hechos y vivencias reales no personales y que seguramente muchos de ustedes han vivido. Valdría la pena por lo menos meditar al respecto.
Seguimos en contacto.
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
¿Aún recuerda la ilusión e incluso desesperación por obtener un trabajo? No importaba nada, si me ponían x, y o z condiciones, me esforzaba por llegar temprano, por ser cumplido y responsable, pasaba por alto los altibajos del o la jefa y seguía alegremente disfrutando mi jornada, Después de todo, hay pocas cosas que requieren tanto esfuerzo por lograr. Si nos damos cuenta, cada día tiene 24 horas, de las cuales, las personas promedio duermen ocho cada noche y trabajan otras ocho, o sea que la mitad del tiempo que estamos despiertos, estamos en el área laboral.
Hace aproximadamente 11 años, cuando su servidora trabajaba en áreas marginadas, se me ocurrió realizar un trabajo de investigación en el que me di a la tarea de realizar dos series de encuestas (una de tipo abierto y una de tipo cerrado) a cada uno de los cerca de 450 trabajadores de 12 municipios. En ambas se hacían una serie de preguntas que, como todas las pruebas psicológicas, llevaban como objetivo determinar varios factores, entre ellos la antigüedad, el tipo de contrato, si era de base o temporal, sindicalizado o no, estado civil, escolaridad, aficiones y gustos como programas de televisión, aficiones a deportes, música, etcétera; para determinar el perfil promedio de personalidad. Y la otra eran preguntas abiertas encaminadas a descubrir sentimientos profundos respecto a los padres, a sí mismos y a los jefes, a las políticas de salud y otras que nos ayudaron a medir ocho variantes, que a su vez nos llevaron a concluir que todos los trabajadores se sentían sumamente desmotivados e insatisfechos y por lo tanto se veía disminuida su productividad, lo cual resultó un conflicto, pues un día antes de presentar el resultado final al jefe, se me ocurrió entrevistar verbalmente y al azar, a compañeros que se encontraban en mandos medios, bajos y personal de mantenimiento, choferes, secretarias, etcétera. Y confirmaron las conclusiones: estaban altamente desmotivados y no era que desearan recibir estímulos económicos (aunque eso no les molestaría), era algo más sutil, deseaban reconocimiento a su trabajo, un simple "gracias, no sabes cómo me sirven tus comentarios", o "bien, muy bien, aprecio el tiempo que trabajas extra, valoro tu empeño, tu dedicación". Eso es extraño de parte de un jefe. Pero cuando un trabajador incurre en alguna falta o tiene algún problema de índole personal, arremeten contra él como si fuera un delincuente, y obviamente la primera amenaza es que si las cosas no cambian, lo van a despedir.
Lo curioso del asunto es que al momento de presentar los resultados del trabajo, el jefe se incomodó tanto, aun explicándole que dentro de las variantes evaluadas la mayoría no tenían que ver con él ni con su estilo de liderazgo. Y con profunda consternación presencié el tormentoso interrogatorio a los compañeros quienes, por supuesto, negaron todo, no tuvieron valor de defender su postura ni de respaldar lo que el día anterior habían asegurado, e invalidaron las respuestas de todo el trabajo de varios meses, asegurando que se había sesgado la información. Con esto, el jefe quedó satisfecho, los compañeros se sintieron liberados de una carga más pesada que su frustración (la posibilidad de perder su trabajo), y yo más frustrada por reconocer que a pesar de las evidencias tan palpables, los seres humanos que dependemos de un trabajo para sobrevivir, preferimos renunciar a la dignidad que defender nuestros derechos.
Con lo anterior no estoy incitando a la clase trabajadora a que se una y corra a sus jefes, sino a conciliar intereses y ser congruentes y consistentes. El verdadero problema con un jefe (a) intransigente que sólo vela por sus intereses y recurre a la ruin amenaza de despedir al trabajador por tener un problema personal, sólo nos habla de que tuvimos la desgracia de caer en manos de un individuo inmaduro, sin capacidad resolutiva, que vive para aparentar y no para producir, a quien no le importa humillar a un subordinado evidenciándolo ante los demás con prepotencia, y que, además de ser nuestro jefe (a), tiene una autoestima por los suelos, pues no es capaz de argumentar inteligentemente ni conforme a la ley ni conforme a derecho.
Una de las cosas que más nos pone en riesgo ante estos seres que tienen licencia para humillar y amenazar, es tener un romance con un compañero de trabajo, especialmente si éste es igualmente un inmaduro, inseguro, machista y muchas veces violentador, que requiere, al igual que el jefe, de gritos y amenazas para hacer valer su criterio, pues no lo sabe hacer de forma racional. ¿Alguna vez la o lo han cambiado de área por un problema amoroso con un compañero de trabajo sin su anuencia? O peor aún, la han amenazado con despedirla a usted y a él porque el nivel de competencia del jefe (a) no da para dar una solución justa o inteligente? ¿Es que usted no conoce sus condiciones generales de trabajo, sus derechos? ¿O acaso ha sido objeto de acoso sexual por parte de su jefe y le condiciona derechos a cambio de favores sexuales, o le castiga con horas extras o retirándole sus estímulos si no lo (a) obedece, por ejemplo, en beber alcohol en una fiesta del trabajo a pesar de que usted no lo acostumbra o simplemente no lo desea? ¿Le ha insultado su jefe, lo ha humillado, le ha quitado sus derechos en forma arbitraria? ¿Lo han amenazado con correrla porque su bebé se enferma con frecuencia o porque no cumple con los caprichos irracionales del jefe o porque no le da la razón en todo? Cuidado, ¡usted es víctima de violencia laboral! Lo cual también es un delito y como todo delito, es susceptible de denuncia. Si analizamos que la mitad de nuestro tiempo alerta lo pasamos bajo esta tensión, es mejor que valoremos qué tanto vale la pena permitirlo, soportando las injustas manifestaciones del coeficiente limítrofe del que tenemos por "jefe" (a) (por limítrofe nos referimos a la persona que se encuentra entre el retraso mental y la inteligencia mínima normal. Y en este caso nos referimos a lo que se conoce como inteligencia emocional, que desgraciadamente nos hace falta a tanta gente que por influyentismo o por circunstancias fortuitas llega a ocupar un cargo de mando). O bien, ejercer nuestros derechos y no dejarnos intimidar por quien, como todo jefe (a menos que sea el dueño de la empresa), va de paso, no hay cargos de mandos superiores o medios que sean permanentes. Incluso el presidente de la República es temporal y vulnerable a un golpe de estado Ya se demostró que ni aun el mismo Hugo Chávez pudo perpetuarse en el poder. Por favor, terminar con esta situación no es que usted sea despedido, sino que se haga justicia. Si hablamos de que las leyes se hicieron para ser violadas estamos hablando de nuestra extrema carencia de valores, principios y de ética. Lea aunque sea por curiosidad la Ley Federal del Trabajo y sus propias condiciones generales, es tiempo de que se haga valer su palabra y que levante la voz, no se deje amenazar ni pisotear. Usted, a pesar de ser subordinado, muchas veces vale mucho más que su jefe (a). NOTA: El presente artículo fue inspirado en hechos y vivencias reales no personales y que seguramente muchos de ustedes han vivido. Valdría la pena por lo menos meditar al respecto.
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Etiquetas:
Violencia en el trabajo
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