OTRA VEZ LO MISMO
Poner límites es amar, ceder
a todo es sinónimo de odio
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
¿Cuántas veces tenemos que repetir exactamente la misma acción para que se obtenga un resultado diferente?, ¿ha observado los intentos desesperados de un padre o madre tratando de convencer "por las buenas" a sus hijos y al no lograrlo empezar a levantar la voz cada vez más para hacer valer su autoridad y termina gritando y… los niños ¡gritan cada vez mas!?
Pero por alguna extraña razón, papá utiliza una y otra vez este recurso con el anhelo de que esta vez sí le hagan caso y se callen antes de que se enoje, y llegue a pegarles un par de nalgadas. Los hijos que insisten en obtener el anhelado permiso antes de hacer la tarea o levantar su ropa sucia cuando ya sabe que esto es requisito indispensable para lograrlo, y por alguna extraña razón, los padres vuelven a creer una vez más en la promesa de que ésta es la última vez que se van al antro sin hacer la tarea ni arreglar su cuarto porque se hace muy tarde y los amigos ya no lo van a esperar.
- ¡Porfa papi, por favor, te juro que es la última vez, te lo prometo, te lo juro (mua, mua, …), ! Gracias, te adoro, eres lo máximo, no te vas a arrepentir, mañana a primerísima hora ya lo hice todo.
Y al día siguiente, como viene cansado y desvelado (y crudo): el padre pegunta ¿ya a arreglaste tu cuarto? ¿ya hiciste la tarea?, ¡ay, ruco! No te pases, ¿Qué no ves que estoy súper cansado? ¡chale jefe, es sábado!, Pero tu prometiste… ¡si, ya, ya, déjame dormir, ya te dije que después!. ¡Mira Eleuterio, si no te levantas inmediatamente, no te vuelvo a dar permiso!, ¡pues no lo hagas, ya, déjame en paz!
Y el padre sale dando un portazo con los puños cerrados y las mandíbulas apretadas tragándose la rabia por haber caído una vez mas en la trampa, jurándose a si mismo no volver a darle permiso ¡ahora si!, hasta que no haya hecho lo que se le pidió.
Al mes siguiente surge otro "reben" y ¿qué creen?, se vuelve a repetir con exactitud impresionante la misma escena desde que el hijo pide permiso hasta que el padre azota la puerta asegurando no volver a darle permiso. ¿le suena conocido?
O el trabajador que habitualmente incurre en la misma falta y espera que en esta ocasión el jefe no se enoje y le llamen la atención. La esposa que reclama una y otra vez al esposo por no ser romántico y el cada vez se cierra más hasta que logra que él ya ni siquiera le haga caso.
Otro caso increíble es el de la jovencita que cree en el "amor" de su novio y se entrega a él con la esperanza de que este si se case, pero resulta que este tampoco, y así lo va intentando hasta que pasaron varios años, varios novios y un par de hijos.
¿Ha podido identificar si usted ha estado repitiendo conductas una y otra vez esperando que la próxima vez el resultado sea diferente?.
En esto se cumple el dicho de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. ¿Sera tal vez que tenemos poca imaginación o creatividad, o el problema es que volvemos a caer en querer controlar las cosas "a nuestra manera" y no nos abrimos a nuevas opciones con tal de mantener las cosas bajo nuestro dominio.
¿Qué sucedería si el hijo hiciera su tarea y arreglara su habitación antes de pedir permiso? ¡claro!, el papá le daría permiso sin problema y además su colitis nerviosa e hipertensión arterial no se habrían presentado, y si por su parte él tuviera la firmeza de negar el permiso hasta que el hijo realizara sus deberes, tal vez tenga una confrontación con el hijo, tal vez se le hubiera rebelado un par de veces, pero al final de cuentas habría entendido que tener límites y la protección firme de su padre es una demostración de amor y no el cederle todo para tener la errónea idea de que no tiene límites y el mundo está a sus pies.
Y si el papá del primer caso dejara de gritar y jugara con sus hijos, podría calmarlos y todos estar contentos. La chica podría darse a respetar y dejar la promiscuidad sexual hasta encontrar un hombre que la valore y se case con ella.
¿Usted es "jefe" y no deja de intimidar a sus trabajadores humillándolos para que le echen ganas y siguen actuando igual?; motívelos, hágales sentir que le importan como seres humanos y que no son máquinas a su servicio que no tienen derecho a tener vida privada ni errores ni enfermedades, créame, obtendrá fabulosos resultados y su productividad se verá incrementada. No amenace, anime.
Y recuerde, que puede enviar sus comentarios al correo doctora_elizabeth@yahoo.com.mx.
Seguimos en contacto.
martes, 29 de abril de 2008
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