martes, 29 de abril de 2008

30 abril 2008

OTRA VEZ LO MISMO
Poner límites es amar, ceder
a todo es sinónimo de odio
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
¿Cuántas veces tenemos que repetir exactamente la misma acción para que se obtenga un resultado diferente?, ¿ha observado los intentos desesperados de un padre o madre tratando de convencer "por las buenas" a sus hijos y al no lograrlo empezar a levantar la voz cada vez más para hacer valer su autoridad y termina gritando y… los niños ¡gritan cada vez mas!?
Pero por alguna extraña razón, papá utiliza una y otra vez este recurso con el anhelo de que esta vez sí le hagan caso y se callen antes de que se enoje, y llegue a pegarles un par de nalgadas. Los hijos que insisten en obtener el anhelado permiso antes de hacer la tarea o levantar su ropa sucia cuando ya sabe que esto es requisito indispensable para lograrlo, y por alguna extraña razón, los padres vuelven a creer una vez más en la promesa de que ésta es la última vez que se van al antro sin hacer la tarea ni arreglar su cuarto porque se hace muy tarde y los amigos ya no lo van a esperar.
- ¡Porfa papi, por favor, te juro que es la última vez, te lo prometo, te lo juro (mua, mua, …), ! Gracias, te adoro, eres lo máximo, no te vas a arrepentir, mañana a primerísima hora ya lo hice todo.
Y al día siguiente, como viene cansado y desvelado (y crudo): el padre pegunta ¿ya a arreglaste tu cuarto? ¿ya hiciste la tarea?, ¡ay, ruco! No te pases, ¿Qué no ves que estoy súper cansado? ¡chale jefe, es sábado!, Pero tu prometiste… ¡si, ya, ya, déjame dormir, ya te dije que después!. ¡Mira Eleuterio, si no te levantas inmediatamente, no te vuelvo a dar permiso!, ¡pues no lo hagas, ya, déjame en paz!
Y el padre sale dando un portazo con los puños cerrados y las mandíbulas apretadas tragándose la rabia por haber caído una vez mas en la trampa, jurándose a si mismo no volver a darle permiso ¡ahora si!, hasta que no haya hecho lo que se le pidió.
Al mes siguiente surge otro "reben" y ¿qué creen?, se vuelve a repetir con exactitud impresionante la misma escena desde que el hijo pide permiso hasta que el padre azota la puerta asegurando no volver a darle permiso. ¿le suena conocido?
O el trabajador que habitualmente incurre en la misma falta y espera que en esta ocasión el jefe no se enoje y le llamen la atención. La esposa que reclama una y otra vez al esposo por no ser romántico y el cada vez se cierra más hasta que logra que él ya ni siquiera le haga caso.
Otro caso increíble es el de la jovencita que cree en el "amor" de su novio y se entrega a él con la esperanza de que este si se case, pero resulta que este tampoco, y así lo va intentando hasta que pasaron varios años, varios novios y un par de hijos.
¿Ha podido identificar si usted ha estado repitiendo conductas una y otra vez esperando que la próxima vez el resultado sea diferente?.
En esto se cumple el dicho de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. ¿Sera tal vez que tenemos poca imaginación o creatividad, o el problema es que volvemos a caer en querer controlar las cosas "a nuestra manera" y no nos abrimos a nuevas opciones con tal de mantener las cosas bajo nuestro dominio.
¿Qué sucedería si el hijo hiciera su tarea y arreglara su habitación antes de pedir permiso? ¡claro!, el papá le daría permiso sin problema y además su colitis nerviosa e hipertensión arterial no se habrían presentado, y si por su parte él tuviera la firmeza de negar el permiso hasta que el hijo realizara sus deberes, tal vez tenga una confrontación con el hijo, tal vez se le hubiera rebelado un par de veces, pero al final de cuentas habría entendido que tener límites y la protección firme de su padre es una demostración de amor y no el cederle todo para tener la errónea idea de que no tiene límites y el mundo está a sus pies.
Y si el papá del primer caso dejara de gritar y jugara con sus hijos, podría calmarlos y todos estar contentos. La chica podría darse a respetar y dejar la promiscuidad sexual hasta encontrar un hombre que la valore y se case con ella.
¿Usted es "jefe" y no deja de intimidar a sus trabajadores humillándolos para que le echen ganas y siguen actuando igual?; motívelos, hágales sentir que le importan como seres humanos y que no son máquinas a su servicio que no tienen derecho a tener vida privada ni errores ni enfermedades, créame, obtendrá fabulosos resultados y su productividad se verá incrementada. No amenace, anime.
Y recuerde, que puede enviar sus comentarios al correo doctora_elizabeth@yahoo.com.mx.
Seguimos en contacto.

martes, 22 de abril de 2008

23 abril 2008

DEJE DE ATORMENTARSE, MEJOR OCÚPESE
El Hubiera no existe, el presente sí
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García

El día de hoy hablaremos de una de las expresiones mas frecuentes que ocupan nuestra mente y que nos generan tantos sentimientos de culpabilidad, y es el ¡SI YO HUBIERA…!.
¿Alguna vez se ha visto en la situación traumática en la que las cosas no salen precisamente como lo hubiéramos deseado?, infinidad de veces nos planteamos un abanico de posibilidades de lo que hubiera podido haber hecho para mejorar el resultado final, pero que por alguna razón no lo hicimos, y empezamos a atormentarnos con cosas como "si tan solo hubiera llegado cinco minutos antes, hubiera podido evitarlo", o "si lo hubiera sabido" antes, no hubiera cometido este error tan grave, pero el hecho es que no sucedió de la manera que razonamos, lo que nos lleva a un ejercicio de culpabilidad atormentándonos con todo aquello que "hubiera" podido hacer o suceder, lo cual, amen de resultar un pasatiempo inútil, también fomenta sentimientos de culpabilidad que eventualmente trascienden hasta el considerarse algo así como Súper man o Súper niña, o tener dotes de clarividente por haber pre visto una situación X, y haber tomado otro rumbo, o haber dicho otra cosa o haber llegado un minuto antes, y yo lo hubiera podido haber hecho todo para que lo que sucedió no hubiera pasado. ¿Alguna vez se ha preguntado que hubiera pasado si las cosas que imagino hubieran sido del lado opuesto?
Por ejemplo, si pensamos que va en la carretera Pachuca-México a 85Km por hora y su viaje no tiene contratiempos, la carretera está libre, viaja en las mejores condiciones, relajado, escuchando su música favorita y llega a tiempo para todo lo planeado. Acaso pierde usted el tiempo en pensar: si hubiera yo venido comiendo y me hubiera distraído y me hubiera estampado con el torton que venia delante de mi, hubiera deshecho el carro, hubiera matado a mi acompañante, ¿qué hubiera yo hecho?, ¿hubiera huido?, ¿me habría entregado? ¿me habría matado?
Y que tal si hubiera quedado paralitica o hubiera perdido un brazo o una pierna?
Honestamente: ¿se le hace a usted productivo este ejercicio de reflexión?, ¿verdad que no lo hacemos?
Y qué tal si hubiera llegado, con el ejemplo previo, cinco minutos antes y con eso usted hubiera atropellado a su familiar, o si en lugar de poder evitar la noticia fatal que provocó el infarto se lo hubiera dicho de tal manera que provocara la muerte súbita.
¿Por qué siempre pensamos que el hubiera siempre tiene la posibilidad de haber sido mejor y no peor? Seamos honestos, el único problema es no enfrentar la realidad del presente.
Como hemos mencionado en varias ocasiones, el ser humano tiene una marcada tendencia a atormentarse inútilmente, a preocuparse por lo que aun no sucede, y en pensar siempre lo peor.
No consideramos ni siquiera correcto que una madre no se preocupe por su hijo o un empleado por su trabajo o un gobierno por la crisis, no me mal entienda, al hablar de preocupación, es precisamente eso: pre (antes de) ocuparse, o sea, que uno puede "ocuparse" (tiempo presente), sin perder la objetividad.
Se puede actuar con sabiduría y no con precipitación, pensar con la cabeza y no dejarse llevar por la ira o la desesperación, al final de cuentas, aunque somos la suma de nuestros pensamientos, sueños y experiencias, la respuesta ante una situación extrema o cumbre, no es forzosamente predecible, pero sea la que sea nuestra reacción, lo más importante es asumirla como tal y actuar en consecuencia.
Lo mismo sucede cuando tratamos de no vernos involucrados en alguna situación escabrosa, y adjudicarle al otro el famoso "pero si tú hubieras hecho…", no hubiera pasado, y se aplica el mismo principio.
El hubiera n existe, lo único real es lo que ya está hecho, lo que es, y lo más saludable es afrontarlo con toda la objetividad que seamos capaces de manejar, dejar de evadir nuestras responsabilidades, y, una vez asumidas, darnos cuenta de que lo que ya sucedió no hay forma de modificarlo, y si consideramos objetivamente que somos responsables, tampoco es saludable atormentarse con la culpabilidad, es necesario afrontarlo, remediarlo en lo posible, afrontar las consecuencias y pedir perdón a Dios, a los afectados y perdonarse uno mismo.
O, ¿considera usted que le edifica atormentarse por meses o años por algo que no puede modificar?
Hace muchos años, existía un comercial donde la actriz cubana Raquel Olmedo decía: ¿Qué va usté a hacerle? ¿va uste a pegarle?, ¿va uste a matarle? ¡hay que dejarle!.
La culpabilidad es altamente destructiva, más dolorosa y nociva que el cáncer o el sida, con la única diferencia que en el caso en cuestión, el tratamiento es gratuito.
Pida perdón, perdone y perdónese a usted mismo.
Recuerde que puede enviar sus comentarios al correo doctora_elizabeth@yahoo.com.mx.
Seguimos en contacto.

martes, 15 de abril de 2008

16 abril 2008

CONSERVARLA DEMUESTRA MADUREZ
Amistad, ¿hasta cuándo o hasta dónde?
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
Se puede considerar a la amistad como la relación afectiva que une a dos personas del mismo o del sexo opuesto, que generalmente comparten intereses en común y que permanece a pesar del tiempo, las fronteras y las dificultades, y trasciende a los descendientes; incluye elementos de lealtad incondicionales, así como confianza, igualdad y equidad.
Un amigo siempre piensa antes en el bienestar del otro, y ante una situación de peligro prefiere arriesgar su vida. La amistad debe ser un elemento indispensable en el matrimonio, y resulta muy útil entre socios y compañeros de trabajo.
En tiempos actuales, especialmente los adolescentes, utilizan el término de amigo como sinónimo de alguien que hace lo mismo que yo (su par), que permanece con el hasta que cambian de escuela, que le invita su primer cigarro, le reta a tomar su primer cerveza, y lo acompaña a su primer "viaje" a través de las drogas. Es el que le presenta a la chica de sus sueños y el primero que le aconseja robarse el examen, el que le enseña las revistas pornográficas del hermano mayor y le regala el primer condón.
Los amigos se demuestran afecto con golpes, con abrazos toscos, comparten juegos rudos, se van juntos de pinta, comparten desde la torta hasta las babas en una botella de refresco o de alcohol; es importante que huelan mal y estén asquerosos porque eso implica que son rudos. Hablan de deportes, de chicas, de muchas chicas, y si les queda tiempo entre practicar deportes y alardear de las muchachas, se ponen a estudiar, aunque no a muchos se les da; más bien pareciera un requisito no ser el Nerd o el típico matadito, ya que si esto llegara a ocurrir sería motivo de burlas.
Por otro lado, la amistad entre las chicas es diferente: ellas también lo comparten todo, menos el novio, se cuentan todos los secretos, aún los mas íntimos, muchas veces es la mejor amiga la única que sabe lo que pasa con nuestra hija, a veces se destrozan en grupo, pero cuando están solas se defienden, se apoyan, generalmente son estudiosas porque han aprendido a ser responsables.
Son limpias por naturaleza, les gustan los perfumes para oler bien, y sobre todo verse bonitas y a la moda, por eso se prestan blusas, faldas o vestidos, se aconsejan con respecto a como conquistar a los muchachos y de como no caer en sus garras, aunque comparten la emoción de "la primera vez", y una vez que empiezan, cada mes comparten la angustia de que no se presente la regla e investigan muchos remedios para que esto suceda.
Suelen ser fieles hasta la muerte y permanecer a pesar de las adversidades. Si cambian de escuela o de ciudad, procuran seguir escribiéndose o chateando y cuando se vuelven a ver, sienten como que no ha pasado el tiempo y retoman la amistad con la misma apertura, o por lo menos eso sucede en condiciones ideales. La pregunta es: ¿realmente sucede así en la vida cotidiana?, ¿podemos confiar ciegamente en nuestros mejores amigos?.
La Biblia habla de un ejemplo de amistad entre David y Jonatán, el segundo era el hijo del Rey Saúl. David era un pastor que había demostrado su valor al vencer al gigante Goliat, y que había sido elegido por Dios para ser el Rey de Israel por la desobediencia de Saúl, por lo que el Rey persiguió a David y trató aún de matarlo en innumerables ocasiones, pero Jonatán y David tenían una alianza de amistad tan fuerte que hizo que el hijo del Rey lo protegiera y le salvara la vida, por lo cual, después de la muerte de Jonatán y de Saúl, y siendo Rey David, no sólo perdonó la vida del hijo de su amigo (Mefiboset), sino que lo sentó a su mesa real, le dio propiedades y protegió su vida "por amor a su amigo Jonatán", y le perdonó aun después que éste (el hijo) le traicionó.
En la actualidad ¿hay amistades así? ¿seria usted capaz de perdonar la traición de un amigo (a), de que lo utilizara o lo delatara o lo exhibiera o lo defraudara, o peor aun que lo utilizara? ¿seria capaz de comprenderlo y seguirlo amando?.
Hay muchas incongruencias de personas que juran ser amigos incondicionales hasta la muerte y ante los problemas no sólo se retiran, sino que a la primer oportunidad atacan, y también los hay quienes no ofrecen ni juran nada pero permanecen fieles, pasan por alto las ofensas y perdonan todo sin necesidad de ponerse de tapete para que los pisen.
Desde un punto de vista muy personal, considero a una persona como estable, madura emocionalmente cuando es capaz de consolidar amistades verdaderas y permanentes, ya que demuestra con esto, tener capacidad de comprensión, de perdón, de concesión, de empatía, de lealtad, honestidad, veracidad, respeto, etc.
Muchas veces le decimos a nuestro(a) amigo(a) que lo queremos más que como amigo, como un hermano, y contradictoriamente decimos al hermano (a) que más que hermano es nuestro mejor amigo.
Al final de cuentas ambos lazos, cuando se dan en su contexto honestamente verdadero, son exactamente lo mismo.
Y usted: ¿tiene amigos verdaderos? ¡!Felicidades, es muy afortunado y está demostrando que tiene madurez emocional, que no está solo y que es confiable.
Recuerde que puede escribir sus comentarios al correo doctora_elizabeth@yahoo.com.mx.
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